Resiste el Bullying con Confianza

Ocho habilidades para que los niños aprendan y usen ya

Written by Irene van der Zande, Kidpower Founder and Executive Director

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Kidpower Teenpower Fullpower International es una organización educativa sin fines de lucro que desde 1989 ha impartido educación sobre “Seguridad para las Personas” a más de 2 millones de niños, jóvenes y adultos, incluyendo personas con capacidades diferentes, en distintas culturas en todo el mundo. Por publicaciones a la venta; artículos GRATUITOS, podcasts, videos, boletín electrónico e información sobre talleres presenciales, coaching a distancia y sedes, visite www.kidpower.org. Copyright (c) 2011 Irene van der Zande. Todos los derechos reservados.

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Las habilidades para prevenir el bullying se aprenden mejor mediante la práctica activa. El enfoque de Kidpower se basa en utilizar las herramientas de protección personal -herramientas para que las personas estén seguras con otras personas- para ayudar a nuestros alumnos a practicar cómo manejar diferentes problemas, entre ellos el bullying. La clave es guiar a los alumnos de un modo positivo y paso a paso en lugar de ponerlos a prueba. Presentamos aquí algunas prácticas para trabajar con los jóvenes.

1. Caminar tranquilamente, con atención y seguridad

Es menos probable que una persona sea elegida como víctima si se mueve o se sienta con calma, atención y seguridad. Atención, calma y confianza significa llevar la cabeza en alto, la espalda erguida, dar pasos asertivos, mirar alrededor, mostrar un rostro y un cuerpo serenos y alejarse de las personas que podrían causar problemas.

Enseñe al niño la diferencia entre ser pasivo, agresivo y asertivo en su lenguaje corporal, tono de voz y en la elección de su vocabulario. Pídale al niño que atraviese la sala, mientras lo guía para que lo haga correctamente, y alentándolo. Dígale por ejemplo: ”¡Muy bien hecho!” “Ahora da pasos más largos”, “Mira a tu alrededor”, “Endereza la espalda”, etc. Enséñeles a los niños que pueden sentirse de un modo y actuar de otro, para que se mantengan en control de sus acciones y palabras.

2. Alejarse con determinación y respeto

La mejor táctica de autoprotección se llama “negarse a ser una víctima”, lo cual significa “no estés allí”. Arma un escenario en el que el niño va caminando por el hall de la escuela (u otro lugar donde podría ser acosado o molestado). Puedes simular ser un matón que está apoyado a un lado del hall, mientras dices cosas ofensivas. Pregúntale al niño cuáles podrían ser estas palabras, ya que lo que para cada persona puede resultar ofensivo o irritante puede ser diferente, en diferentes lugares y ocasiones.

Guía al niño para que, al pasar por donde se encuentra el matón, lo haga alejándose de su alcance. Recuérdale al niño que se aleje atento, tranquilo y con seguridad, mirando hacia atrás para verificar la ubicación del matón. Ayuda al niño a practicar diciendo algo neutral, con un tono de voz normal, por ejemplo “Nos vemos”, o “Que tengas buen día”, mientras se aleja tranquilo y seguro. Señala que salirse de la línea o cambiar de asiento en general es la opción más segura.

3. Establecer un límite.

Si un matón está siguiendo o amenazando al niño en una situación en la cual no puede alejarse, necesitará aprender a establecer un límite claro.

Simula tocar al niño, llamándolo por la espalda (con suavidad, la idea no es lastimarlo). Guía al niño para que se dé vuelta, que se pare bien derecho, que ponga sus manos enfrente de su cuerpo como haciendo una valla, las palmas hacia afuera, y que diga: ”Basta”.

Guía al niño para que emita una voz tranquila pero clara, y que diga palabras gentiles pero firmes, es decir no debiluchas ni agresivas. Muéstrales cómo hacerlo y felicítalo cuando lo intente, aunque no le salga muy bien al principio. Ten presente que esto puede ser muy movilizador para el niño (y tal vez para ti también).

Los niños necesitan apoyo para aprender estas habilidades. La idea es que el niño se apropie de su espacio al alejarse y si es necesario, establezca un límite apenas percibe que puede suscitarse un problema, de manera que el niño no espere a que el problema haya comenzado.

4. Uso de la voz

Si el niño se mete en una situación en la que alguien trata de empujarlo o golpearlo, puedes practicar con él, tomándolo con suavidad, como si fueras quien está por agredirlo, aunque lo harás con delicadeza. Guía al niño para que zafe de ti y que grite “¡NO!” bien fuerte. Guíalo para que diga “BASTA” “¡Eso no me gusta!” Guía al niño para que mire al agresor a los ojos y que le hable con una voz firme y llevando sus manos hacia adelante como una valla. Enséñale a alejarse y a buscar ayuda con un adulto.

5. Protege tus sentimientos de las burlas

En las escuelas, grupos de jóvenes y familias deberían crearse espacios libres de acoso, así como también en los lugares de trabajo. De todos modos, puedes enseñar a los niños cómo protegerse de los insultos. Dígale al niño que devolver el insulto agravará el problema, y que no lo resolverá.

Una forma de quitarles poder a las palabras hirientes es decirlas en voz alta e imaginar que nos deshacemos de ellas. Hacer esto concretamente y en voz alta en casa ayudará al niño a que pueda hacerlo en su imaginación en la escuela.

Ayuda al niño a practicar cómo arrojar al cesto de basura las palabras hirientes que otras personas dicen. Luego, haz que el niño diga algo positivo en voz alta para sí mismo. Por ejemplo, si alguien dice “Me caes mal”, puedes arrojar esas palabras a la basura y decir: “Yo me gusto”. Si alguien dice: “Eres un estúpido”, puedes arrojar esas palabras y decir: “Yo soy inteligente”. Si alguien dice: “No quiero jugar contigo”, puedes arrojar a la basura esas palabras y decir: “Voy a buscar otro amigo”.

6. Trabajar por la inclusión

La exclusión es una modalidad grave del bullying. La exclusión debe ser repudiada claramente y debe haber una regla expresa contra esto en la escuela. El niño puede practicar cómo insistir en expresar su deseo de ser incluido en un juego.

Simula ser un agresor que quiere excluirlo.

Haz que el niño se acerque y diga: “Quiero jugar.” Guía al niño para que se exprese de manera positiva y amistosa, y no pusilánime ni agresiva.

Pregúntele qué razón podrían tener otros niños para no incluirlo en un juego. Use esas razones para que el niño practique cómo persistir. Por ejemplo, si la razón es “No sabes jugar bien”, el niño puede decir “¡Voy a jugar mejor si practico!” Si la razón es “Ya somos demasiados”, el niño puede decir “Siempre hay lugar para uno más”. Si la razón es “Tú hiciste trampa la vez pasada”, el niño puede decir “No había comprendido las reglas. Asegurémonos de acordar las reglas esta vez”.

7. Ser persistente para pedir ayuda

Los niños que han sido víctimas de bullying tienen que ser capaces de decirles a sus maestros, padres y otros adultos a cargo qué está sucediendo en el mismo momento, de manera clara, serena y persistente, aunque los adultos estén distraídos o les contesten mal, y aunque no les haya dado resultado pedirles ayuda en otras ocasiones.  Aprender a ser amables, firmes en las palabras, lenguaje corporal y tono de voz, aunque estén bajo presión y no darse por vencidos al pedir ayuda, será un aprendizaje útil para toda la vida.

Según nuestra experiencia, la práctica ayuda tanto a niños como adultos para aprender a persistir y obtener ayuda cuando la necesitamos. Ésta es una manera de practicar con los niños.

Simula ser un docente o alguien a quien el niño podría acudir por ayuda y apoyo. Dile al niño quién simulas ser y dónde podrían estar, dentro de la escuela. Haz que el niño comience diciendo con voz tranquila: “Disculpe, tengo un problema de seguridad”.

¡Ahora simula estar ocupado e ignora al niño cuando te habla! Guíalo para que insista y diga: “Discúlpeme, realmente necesito su ayuda”.

Ahora actúe de manera enfadada e impaciente; diga “Sí, dime y ¿ahora qué pasa?” mientras sigues en lo que estabas haciendo.

Guía al niño para que diga algo en particular, como “Las niñas de allá se burlan de mí y no me dejan jugar con ellas. Ya les dije que no quiero que me insulten y que quiero jugar pero ellas no me hacen caso. “ o “Esos niños están empujándome a cada rato. Traté de alejarme de ellos pero ellos siguen viniendo donde yo estoy y no me dejan tranquilo”- En la escuela, los maestros quieren que los niños traten primero de resolver sus problemas por sí mismos. Sin embargo, la intervención de los adultos se hace necesaria si esto no funciona.

Ahora dile: “Ah, qué lindo!” como si no hubieses prestado atención a lo que te contó. Esto es muy común en los adultos cuando estamos ocupados.

Guía al niño para que toque tu brazo e insista: ”Por favor, escúcheme, esto es importante.” Ahora enójate y dile: “¡No ves que estoy ocupado!”

Dile al niño que a veces los adultos se enojan y no comprenden pero que igual no debe darse por vencido cuando necesita ayuda y que explique el problema particular que tiene una vez más: ”No me siento a salvo aquí porque (explicar el problema otra vez)  ______________.”

Minimiza el problema y dile: “¿Pero cuál es el problema? Simplemente no te acerques a ellos.”

Guía al niño para que sea persistente y que diga otra vez: ”Esto me hace sentir mal y no quiero ir a la escuela. Por favor, realmente necesito que me escuches.”

Ahora cambia tu actitud para que el niño advierta que estás escuchando y que comprendes. Dile: “Oh, siento haberte gritado y me alegra que me cuentes esto. Cuéntame más y veremos qué podemos hacer al respecto”.

Recuerda al niño que si los adultos no escuchan, no es culpa de él, así que insista hasta que alguien haga algo para solucionar el problema. Dile al niño que por favor te cuente cada vez que tenga un problema con alguien en cualquier lugar o en cualquier ocasión. En definitiva es la responsabilidad de los adultos crear ambientes seguros para los niños a su cargo y constituirse en buenos modelos a seguir para ellos, actuando en su defensa de maneras respetuosas y con determinación.

8. Uso de la defensa física como último recurso

Los niños deben saber cuándo tienen derecho de lastimar a alguien para impedir que esa persona los lastime a ellos. En Kidpower creemos que luchar es un último recurso, cuando están por lastimarte y no puedes alejarte o buscar ayuda.

Sin embargo, los problemas de bullying muchas veces no son tan definidos como otras situaciones de riesgo. Las familias tienen diferentes reglas sobre donde trazar este límite. Las escuelas a veces castigan a un niño que se defiende, a menos que los padres adviertan a la escuela por escrito y por anticipado que, como la escuela no protege a sus hijos, ellos apoyarán a sus hijos si ellos tienen que defenderse luchando.

Aprender a defenderse físicamente en general ayuda a los niños a sentirse más seguros, aunque no tengan que usar estas habilidades en una situación real en su vida. El solo hecho de sentirse más seguros ayuda a los niños a evitar ser elegidos como víctimas en la mayoría de los casos. Existen diferentes técnicas de defensa personal para el bullying que son diferentes de otras situaciones peligrosas.  Haz que el niño practique algunas técnicas como patear a alguien en las espinillas, pellizcar en la pierna o el brazo o golpear en el pecho. Se puede practicar al aire o con un almohadón. Piensa en la posibilidad de inscribir al niño en clases de Kidpower.

Otros recursos

Nuestro nuevo libro, Bullying – Lo que los adultos deben saber para la seguridad de los niños, brinda muchísima información acerca de cómo utilizar el programa de Kidpower para crear culturas de cariño y respeto en la escuela, en la familia y en la comunidad. Estos relatos vívidos, ejemplos entretenidos y claras explicaciones paso a paso sobre qué decir y hacer son significativos a la hora de tratar el tema del bullying con los jóvenes, desde niños pequeños hasta adolescentes y son útiles inclusive para tratar el tema del bullying que se da entre adultos.

Nuestros Historietas para la Seguridad y Kits Didácticos ilustrados con caricaturas, contienen relatos con contenido social de gran interés para utilizar con los niños.

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About the Author

Irene van der Zande, Kidpower Founder and Executive Director
Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe, the Kidpower Safety Comics series, the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults, and The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People.
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