Tiroteos en las Escuelas

Cómo ayudar a los niños frente a la violencia armada en la escuela

Written by Irene van der Zande, Kidpower Founder and Executive Director

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Traducción: María Gisella Gámez

Los sucesos de tiroteos en las escuelas dejan a padres e hijos con un sentimiento de terrible estupor y miedo. Luego de la masacre en la escuela de Columbine, una niña de 6 años me preguntó en un taller: “Y qué pasa si alguien entra en nuestra escuela y comienza a disparar a todos?” Junto con los demás adultos presentes, la miré y me sentí triste por el hecho de que ella se viera enfrentada con semejante pregunta.

La violencia en las escuelas golpea con urgencia y desesperación a nuestros corazones cada vez que nos enteramos sobre una nueva tragedia. La amenaza constante de la violencia impacta en los niños, vivan donde vivan y sea cual sea su situación familiar. Es importante hacer frente a las preocupaciones de los niños, ya que la violencia armada es cada vez más frecuente y siempre está presente en los medios. Aunque no haya recetas que funcionen en el 100% de los casos, las siguientes recomendaciones ayudarán a que los niños se sientan menos angustiados y más preparados para enfrentar la violencia armada en las escuelas.

Sea usted mismo una persona tranquila y segura a quien acudir

Los niños de todas las edades necesitan saber que los adultos están dispuestos a escuchar sus miedos. Es importante que los adultos traten a los niños con respeto cuando ellos hablan sobre sus problemas. Usted debe encontrar un equilibrio para escuchar y apoyar sin sobrecargar a los niños con sus propios miedos.

Debido a sus propias ansiedades, tal vez usted intente que los niños se sientan mejor en el momento, minimizando la situación, dando a entender que no es tan mala. Si usted actúa como si el tema fuera demasiado terrorífico como para hablar sobre ello, hará que los niños se asusten aún más. Ellos querrán protegerlo a usted, evitando compartir sus miedos y esto los llevará a sentirse realmente solos.

También puede resultar difícil para usted no exasperarse y mostrarse disgustado. Si los adultos se ven sobrepasados y preocupados, esto será traumático para los niños. El tema de la violencia en las escuelas es angustiante para los adultos, así que busque usted también contención para sus propios sentimientos con otros adultos si lo necesita.

Los niños necesitan que los adultos los escuchen y expliquen lo que está sucediendo y que les digan qué hacer, de la manera más tranquila y concreta posible. Pida a los niños que le cuenten si alguna vez alguien los hace sentir incómodos por el motivo que sea. Si habitúa a los niños a hablar, esto facilitará para usted la tarea de evaluar si una situación es potencialmente peligrosa o no. La violencia en las escuelas es algo que crece a partir de problemas previos entre los niños. Si comprendemos la realidad de lo que está ocurriendo en la escuela, los adultos podrán prevenir algunos problemas antes de que sean más graves.

Asegúrese de puedan hablar en la escuela sin correr riesgos

Usted como adulto debe hacerse responsable de las condiciones en las que sus hijos pasan tiempo, lo mejor que pueda. Asegúrese de que la escuela tenga un plan para manejar la violencia armada, tal como cualquier otra clase de emergencia. Asegúrese de que los adultos estén capacitados en cómo tratar con un niño que haga una denuncia sobre otro niño, porque la violencia en las escuelas puede escalar rápidamente si los problemas no son tratados, protegiendo a los alumnos que hacen denuncias.

Una niña de un colegio muy exclusivo en un barrio tranquilo escuchó a un niño alardeando sobre su arma. Cuando le contó a la directora, encontraron el arma y el niño fue suspendido. Sin embargo, la directora manejó la situación en tal modo que provocó que la niña fuera identificada y luego la hizo regresar a su clase. Los amigos del muchacho la amenazaron de muerte. El trauma que ella sufrió podría haberse evitado si las autoridades de la escuela hubiesen comprendido la importancia de proteger la identidad de los niños que denuncian, para prevenir la violencia en las escuelas.

Qué pueden decir los adultos a los niños sobre lo que ocurre en la mente y el cuerpo de las personas durante una emergencia

Puede decir a los niños: “Cuando tengas una emergencia, como un accidente en auto, un terremoto, una inundación, un tornado, o cualquier peligro, lo primero que sentirás es que no crees que sea verdad que está ocurriendo. Tal vez pensarás: “No es cierto. Es imposible. Esto no puede estar pasando. No puede ser.” Tendrás que deshacerte lo más rápido posible de ese sentimiento y ver lo que está pasando, para poder comenzar a protegerte.”

“Luego, probablemente experimentes algunas sensaciones fuertes debido a una sustancia de nuestro cuerpo que se llama adrenalina. La adrenalina hace que te sientas lleno de energía, o te puede hacer temblar, o sentirte débil o darte un malestar en el estómago. A veces todas estas sensaciones vienen al mismo tiempo, y esto puede ser muy confuso. Tu cuerpo se asustará y querrás correr o se quedarse muy quiero o empezar a pelear, sin importar si esas reacciones tienen sentido o no. Lo bueno es que puedes aprender a usar la energía de tu adrenalina, que te da mucho poder, mientras piensas con claridad para tomar las decisiones más apropiadas para ti mismo. Si practicas la mejor manera de enfrentar diferentes emergencias, podrás actuar rápidamente porque tu cuerpo ya sabrá qué tiene que hacer.”

Es útil ensayar usando role plays cómo manejar diferentes emergencias, incluyendo un hecho de violencia en la escuela, a fin de preparar a los niños para responder de manera rápida y efectiva, y lograr que su adrenalina trabaje en favor de ellos en vez de hacerlo en su contra.

Violencia en las escuelas y en cualquier otro lugar: Qué pueden decir los adultos a los niños sobre escapar, estar herido y obtener ayuda

La mayoría de los niños quiere saber qué hacer si ocurre lo peor. Es menos duro imaginar un plan que imaginar un desastre. Usted puede decir a los niños: “Lo mejor que puedes hacer casi siempre cuando alguien exhibe un arma de fuego o un cuchillo o comienza a disparar es escapar tan rápida y sigilosamente como puedas. Casi siempre estarás más seguro si sigues corriendo aunque la persona que dispara te diga que te detengas. Aunque la persona diga que lastimará a alguien más si sigues corriendo, lo mejor que puedes hacer para ayudar a esa persona es seguir corriendo y buscar ayuda.” Esta recomendación es válida en cualquier caso de violencia, no sólo en la escuela.

Es bueno para los niños tener un plan de seguridad para salir de un edificio en caso de peligro, ya sea que el peligro se deba a un incendio, a una persona, etc. Usted puede decir a los niños: “Tu tarea es salir del edificio y alejarte del peligro tanto como puedas. Ahora pensemos donde podrías encontrarte y cómo podrías salir si fuera necesario. Puedes salir por la puerta, o si es necesario, saltar por la ventana. Si no puedes salir y el peligro es un incendio, busca un lugar cerca de la ventana, lejos del fuego y grita pidiendo  auxilio. Si el peligro se debe a una persona y no puedes salir, busca un lugar para esconderte, que te cubra completamente.”

Vale la pena correr el riesgo de ser herido escapando de alguien que está disparando. Uno de los niños de Columbine escapó tirándose por la ventana. Se cortó bastante, pero sobrevivió y ahora está bien. Muchos niños que se quedaron quietos porque se asustaron o que se escondieron bajo las mesas recibieron disparos.

Usted puede decir a los niños: “Tal vez te lastimarás para poder escapar. Si alguien dispara un arma, se siente un fuerte ruido. Lo bueno de la adrenalina es que puede ayudarte a correr rápido, aunque estés lastimado o comiences a sangrar. Si te alcanzan a herir con un arma, es probable que te pongas bien, así como te recuperas siempre cuando te caes y te lastimas y te sale sangre.”

Dígale a los niños: “Cuando estés afuera, lo más rápido que puedas, encuentra un adulto que te inspire confianza y pídele ayuda. Ahora, pensemos diferentes lugares donde podrías encontrarte y dónde podrías ir a buscar ayuda luego que hayas logrado escapar.” Tómese tiempo junto a los niños para debatir ideas sobre cómo salir y obtener ayuda. Enseñe a los niños cómo llamar al 911; que conozcan su nombre completo, dirección y número de teléfono y cómo usar diferentes clases de teléfonos.

Qué pueden decir los adultos a los niños sobre otros niños que llevan armas a la escuela

Usted puede decir a los niños que: “A veces a los niños les gusta bromear o alardear en relación a tener o  usar armas o bombas o también sobre hacer daño a animales o personas. La mayoría de las veces, sólo están jugando, pero en ocasiones, ellos no hablan en broma. Si alguien te habla sobre estas cosas, esa persona tiene graves problemas y queremos  que me lo cuentes en seguida.”

Los jóvenes tienen que aprender a alejarse de cualquier persona que los haga sentir incómodos, sin revelar lo que están pensando. Esto puede significar que tal vez deban mentir para ponerse a salvo y decir  “Claro que no diré ni una palabra”, o también “Sí, me parece una idea estupenda.” Tal vez deberán mostrarse de acuerdo con la persona que está actuando de manera peligrosa o extraña, diciendo cosas como “Sí, tienes razón, mi mamá es repugnante (o cosas peores)”.

De manera urgente, si alguien actúa de manera extraña o peligrosa, los niños deben acudir a los adultos de confianza y decirles: “Se trata de mi seguridad y de la seguridad de otras personas aquí en la escuela. Debes prometerme que me protegerás para que nadie se entere de que yo te contaré esto. Quiero que llames a mis padres (u otro adulto de confianza) ahora mismo para que puedan estar conmigo.”

Si los niños no se sienten seguros con ningún adulto en la escuela, es importante que llamen a sus padres o algún otro adulto lo más pronto posible. La escuela debe saber que existe un posible peligro. En algunas situaciones puede ser necesario hacer una llamada telefónica a la escuela, de manera anónima, lo cual significa no decir su nombre, a las autoridades o a la misma dirección de la escuela. Las llamadas telefónicas anónimas serán tomadas en cuenta siempre que el mensaje incluya la mayor cantidad de detalles posibles.

Cuándo y cómo practicar

Si los niños realmente tienen miedo de que alguien provoque un tiroteo en la escuela, o cualquier clase de emergencia, practicar los ayudará a aprender a manejar su ansiedad. En ese taller en una escuela privada que mencioné al principio, cuando la niña hizo aquella pregunta, la tensión en el aula era enorme. Todos los niños, así como también los maestros y padres, me miraban esperando una respuesta.

Les dije: “La televisión hace creer a la gente que todo el tiempo ocurren cosas horribles como estas”. Pero no es así. La mayoría de nosotros vivirá una vida plena y feliz y nunca le ocurrirá que entre alguien disparando a las personas en la escuela. Pero es bueno saber qué hacer en caso de una emergencia. Casi siempre, lo más seguro es escapar rápidamente y sin hacer ruido cuando alguien se comporta de manera violenta. Simplemente te pones de pie y te vas. Supongamos que yo comienzo a portarme de manera extraña. Miren alrededor y fíjense cómo podrían salir de esta sala… ahora, todos ustedes, muy sigilosamente, abandonen la sala.”

Los treinta niños buscaron una de las tres salidas y en silencio salieron del aula. Luego volvieron y seguimos con el taller.

Los adultos también necesitan empoderamiento y práctica

Asegúrese de que tanto la escuela, como la familia, el lugar de trabajo y organización tenga un plan de acción para manejar toda clase de posibles emergencias, incluyendo percances urgentes de salud, catástrofes naturales, agresiones y violencia. Las claves para su preparación son:

  • evaluar, de manera realista e integral, posibles riesgos y tipos de problemas que podrían poner en peligro a los jóvenes;
  • realizar los cambios necesarios para minimizar dichos riesgos en cuanto sea posible;
  • elaborar planes para saber cómo manejar emergencias; y
  • practicar con todo el personal de la escuela cómo evaluar la situación y tomar medidas efectivas inmediatas frente a diferentes tipos de emergencias. Esto puede incluir capacitación para reconocer los peligros, para pedir auxilio inmediatamente, primeros auxilios, intervención en crisis, defensa personal, evacuación en emergencias, y refugios en el lugar.

Lo que las personas deciden hacer en los primeros segundos tras un ataque u otra emergencia puede hacer una gran diferencia en los resultados. Estar preparados con un plan de acción y las habilidades para evaluar las mejores opciones en determinados momentos y actuar rápidamente, ayudará a empoderar a los adultos, para que tomen protagonismo y lideren las acciones a tomar, no sólo en las tragedias extremas e infrecuentes como los tiroteos en las escuelas, sino en cualquier clase de emergencia.

Trabajar en los problemas subyacentes

Para generar un cambio a gran escala, cada uno de nosotros debe encontrar sus propias formas de ayudar a enfrentar los problemas subyacentes que conducen a la violencia en las escuelas y en nuestra comunidad. Entre las acciones que podemos tomar, mencionemos:

  • Establecer políticas escolares que determinen que las amenazas, la intimidación y la violencia en las escuelas es contra las reglas y que dichas conductas tendrán consecuencias claramente definidas.
  • Brindar educación y políticas para erradicar el prejuicio, e bullying, el acoso, y otras formas de violencia de las escuelas.
  • Ayudar a un niño con problemas.
  • Estar atentos y conscientes de las maneras en que la televisión, los juegos, la música, internet y las películas naturalizan la violencia para nuestros niños.
  • Capacitar al personal de las escuelas, fuerzas de seguridad y padres sobre las señales de alarma que preceden  a la violencia en las escuelas.
  • Asegurarse de que la escuela disponga de ayuda psicológica para las familias cuyos niños muestran signos de problemas, lo más tempranamente posible.
  • Ayudar a los jóvenes a aprender cómo resolver conflictos, como protegerse, cómo poner límites, con las habilidades que necesitan para tener confianza y seguridad en sí mismos, organizando y apoyando programas como Kidpower.

La violencia en las escuelas es un problema doloroso y difícil para todos. Pero podemos dar pasos para reducir el potencial de violencia y para ayudar a los niños que ellos puedan desarrollar hábitos seguros y elaborar planes de seguridad. De esta manera promovemos la seguridad en las comunidades educativas.

Este artículo es una síntesis de la obra The Kidpower Book for Caring Adults.

Traducción: María Gisella Gámez



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About the Author

Irene van der Zande, Kidpower Founder and Executive Director
Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe, the Kidpower Safety Comics series, the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults, and The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People.
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