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Piensa Primero y Pregunta Primero antes de abrir la puerta

Una vez, hace mucho tiempo, le recordé a mi hijo de cuatro años que se quedara en la casa mientras yo tomaba una ducha rápida. Dado que estaba sola con mi hijo en casa, me sobresalté y me alarmé un poco al escuchar que mi pequeño estaba hablando con alguien cuando salí de la ducha. Con el cabello mojado envuelto en una toalla y vestida solo con una bata de baño, corrí a la sala de estar. Para mi asombro, mi hijo le había abierto la puerta a una colega que había venido inesperadamente para dejar algunos papeles. Con gran hospitalidad la había invitado a pasar, a esperarme en la sala y hasta le había convidado un vaso de agua.

Como podrán imaginar, me sentí avergonzada y también aliviada porque no había sucedido nada malo. Luego de que mi colega se fuera, le agradecí a mi hijo por haber seguido las reglas de seguridad, por haber permanecido en la casa y haber sido tan atento. Luego le expliqué que había olvidado decirle otra parte de la regla, que era Preguntar Primero a su papá o a mí antes de abrirle la puerta a cualquier persona, aun a alguien conocido, a menos que le hubiéramos avisado que esperábamos a alguien.

Aunque la mayoría de las personas que tocan a tu puerta tienen buenas intenciones, debes recordar que abrirle la puerta a alguien le da a esta persona acceso fácil a tu hogar. Como adultos, debemos Pensar Primero sobre si esto es seguro o no, especialmente para nuestros hijos. Como han dicho varios conductores de camiones de reparto: “Mi corazón se para cuando toco el timbre y un niño pequeño me abre la puerta, sin ningún adulto a la vista. Los padres confían en el uniforme y en el camión, y no se dan cuenta de que sus hijos pueden verse expuestos a alguien con malas intenciones”.

A medida que los niños se vuelven más independientes, puedes darles permiso para abrir la puerta a ciertas personas que conocen bien sin tener que Preguntar Primero. Con el tiempo, tú y tus hijos estarán listos para que ellos puedan quedarse solos en casa. Para hacer esto de manera segura, en Kidpower recomendamos seguir los siguientes pasos, para hacer y practicar Planes de Seguridad para abrir la puerta y estar solos en casa.

1. Analiza qué va a funcionar mejor para tu familia. Las comunidades, los hogares y los niños son diferentes. ¿Qué tan bien conoces a tus vecinos? ¿Vives en una calle muy transitada o en un lugar más bien aislado? ¿Cuáles son los peligros potenciales? ¿Qué edades tienen tus hijos? ¿Qué tan conscientes y capaces son? ¿Quiénes son las personas con las que te sientes seguro de que entren en tu casa sin que tú sepas de antemano cada vez? ¿Hay ocasiones en las que tus hijos pueden estar cerca de la puerta de casa mientras estás en la ducha, durmiendo, trabajando, haciendo jardinería en el patio trasero o sin darte cuenta de lo que están haciendo? ¿Alguna vez tus hijos estarán solos en casa sin ti? Continúa revisando y ajustando tu plan cada vez que tu situación cambia y a medida que tus hijos crecen.

2. Sé consistente. Asegúrate de que todos los adultos que viven contigo o que están a cargo de tus hijos estén de acuerdo en seguir y mantener tu plan de seguridad. Si uno de los padres dice: “Ve a abrir la puerta” y el otro dice “Pregunta Primero”, los niños se confundirán.

3. Sé específico. Recuerda que los niños a menudo tienden a ser literales y no pueden leer tu mente. Diles exactamente lo que quieres que hagan, y lo que no. Diles exactamente a qué personas pueden dejar entrar a tu hogar y cuándo está bien abrir la puerta o no. Pídeles que te repitan el plan para asegurarte de que todos están entendiendo lo mismo.

4. Asegúrate de que los niños sepan cómo obtener ayuda en caso de emergencia. Practica cómo llamar al 9-1-1 u otros números de emergencia. Asegúrate de que los niños conozcan y tengan los números de teléfono de sus adultos responsables, así como su dirección. Asegúrate de que se sientan cómodos usando tus teléfonos. Si los niños se van a quedar solos en casa, asegúrate de que tengan una forma de comunicarse contigo y con otra persona de tu confianza. Si es posible, haz también un plan para que un vecino que esté en casa sea alguien a quien puedan contactar. Diles a los niños y adolescentes que busquen ayuda siempre que algo los haga sentir incómodos o el comportamiento de alguien les preocupe o asuste.

5. Practica y recuerda. Es más probable que los niños puedan hacer lo que han practicado que lo que solo se les ha dicho. Utiliza las siguientes prácticas de Kidpower para preparar a los niños para manejar diferentes situaciones. Ayuda a los niños a desarrollar hábitos de seguridad colocando letreros como recordatorios, revisando el plan todos los días y comunicándote con ellos continuamente sobre lo que están haciendo y lo que está sucediendo.

6. Como adulto, crea el hábito de Pensar Primero antes de abrir la puerta. Muchos adultos abren la puerta de entrada automáticamente cuando alguien toca la puerta. Este no es un hábito seguro a ninguna edad ni en ningún vecindario, sin importar su índice de criminalidad. Recuerda, siempre puedes elegir abrir la puerta. Si abres la puerta, puede que te resulte difícil volver a cerrarla. Piensa Primero para asegurarte de que te sientes cómodo de abrirle tu hogar a la persona que está al otro lado. Practica hablar a través de la puerta, como por ejemplo: “¿Quién es? … ¡No me interesa, gracias!”

Hacer las siguientes prácticas de Kidpower es divertido, solo toma unos minutos y puede marcar una gran diferencia en la capacidad de tus hijos de tener éxito en el uso de estas habilidades en la vida real. Si sus adultos están en casa, los niños practican Preguntar Primero a los adultos a cargo antes de abrir la puerta. Si personas de cualquier edad, incluidos adultos, están solos en casa, no recomendamos aparentar que la casa está vacía. Por esta razón, en la tercera práctica enumerada aquí, que es un escenario sobre estar solo en casa, guiamos a los niños para que hablen a través de la puerta, pero sin abrirla.

La práctica de quedarse “solos en casa” también incluye una Mentira de Seguridad de Kidpower. En Kidpower, decimos que está bien mentir o romper una promesa cuando sientes que tienes que hacerlo para estar seguro, y luego, tan pronto como puedas, contar y seguir contando para que sus adultos sepan que tuvieron que decir una Mentira de Seguridad. Si sientes que necesitas decir una mentira para estar seguro, entonces las personas que te quieren y se preocupan por ti deben conocer la situación.

Practica hacer esto en la puerta de tu casa y en lugares donde podrías estar ocupado. Pide a los niños mayores y adolescentes que den sugerencias. Túrnense para practicar cómo ser la persona que llega a la puerta, el niño y el adulto ocupado. Haz que los ejemplos sean interesantes en lugar de atemorizantes.

Alguien llama a la puerta cuando un padre está ocupado. Pide a los niños que se imaginen que estás en la ducha y alguien que conocen de tu trabajo o vecindario ha llamado a la puerta y ha preguntado por ti. Párate en la ducha con la ropa puesta; a los niños esto les parecerá divertido. Finge que te lavas el cabello y guíalos para que digan: “Nuestro vecino está en la puerta”. Finge estar ocupado lavándote el cabello, sin escuchar, y di: “¡Qué lindo, cariño!” Guíalos a persistir y gritar: “Estoy Preguntando Primero. ¿Debo abrir la puerta? ” Haz que sigan preguntando y finalmente di: “Gracias por Preguntar Primero. Mantén la puerta cerrada, pero pídele que me espere un minuto y saldré lo más rápido que pueda”.

Un camión de Fed-Ex llega a la casa. Elige una situación como el cumpleaños de un niño o la Navidad u otra época en la que podrían llegar algunos paquetes. Practica en la puerta de casa: ¿El niño puede ver afuera? ¿Hay una mirilla por la que pueda mirar? Un niño más pequeño podría venir a buscarte sin abrir la puerta. Un niño mayor puede responder, pero debe tener claro que, en este escenario, no está solo en casa. Puede decir: “¿Quién es?” Finge ser un repartidor muy simpático que dice “Creo que son regalos. Por favor abre la puerta.” Guía al niño para que diga: “Voy a llamar a mis padres”. Guía al niño a que vaya a donde ti y te pregunte. Di: “Gracias por Preguntar Primero. Vamos juntos”.

Los niños están solos en casa y alguien que NO esperan está en la puerta. Simula ser un repartidor de flores, un repartidor de pizza, alguien de tu trabajo, un niño mayor que quiere venir a casa u otra persona relevante para tu familia. Toca la puerta o toca el timbre. Guía al niño a decir: “¿Quién es?” Di quién pretendes ser y pide al niño que abra la puerta. Guía al niño a que finja llamar a un adulto en la casa, incluso si no hay nadie, gritando: “¡Mamá! Nuestro vecino está en la puerta”. Guía al niño a que vuelva a la puerta y diga: “Está ocupada. Por favor regresa más tarde.” Pregunta: “¿Estás solo en casa?” Guía al niño a decir una mentira de seguridad sobre la cual te contará más tarde y a que diga: “No. Mi mamá no puede atenderte y dice que te llamará más tarde”.

Los niños están solos en casa y alguien que SÍ esperan llega a la puerta. Si los niños son lo suficientemente mayores y lo suficientemente hábiles como para estar solos en casa o para evaluar de manera confiable si definitivamente se esperaba a la persona que está en la puerta, entonces está bien que abran la puerta a alguien que están seguros de que esperan. Para empezar la práctica, di: “Supongamos que fui a la tienda pero te dije: “Erika de mi oficina pasará a dejar unos papeles del trabajo. Por favor ábrele la puerta y recibe los papeles. Practiquemos”. Luego, finge tocar la puerta o el timbre. Guía al niño a decir: “¿Quién es?” Di, en tu rol, “Soy Erika. Trabajo con tu mamá. Traigo unos papeles para ella”. Guía al niño a que ahora puede abrir la puerta.

Ahora, repasa la práctica anterior, di: “¡Imagina que Erika se fue y luego vino otra persona!” Toca la puerta o el timbre. Guía al niño a decir: “¿Quién es?” Di, en tu rol: “Soy del club de lectura de tu mamá. Tengo unos libros para ella”. Esta no es una persona que el niño esperaba, por lo que completará la práctica sin abrir la puerta. Recuérdale a tu hijo: “Yo te informaré si espero que alguien de mi club de lectura venga a traerme unos libros. Mi amigo puede sentirse ofendido o molesto, y está bien. Tu seguridad es más importante que la molestia u ofensa de mi amigo”.

Cambia los detalles y las soluciones para que sean relevantes para tu familia. Recuerda que la seguridad es una conversación continua, no un debate o una práctica de una sola vez, así que sigue revisando, actualizando y practicando tus planes de seguridad para abrir la puerta y estar solo en casa.

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Fecha de Publicación: March 5, 2021   |   Última actualización: March 5, 2021


Traducción de Ana Fernanda Uribe

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.

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