En este artículo se explica cómo las habilidades de Kidpower pueden combatir el diálogo interno negativo, gracias a la doctora en Medicina Abby Bleistein, de Healthful Life, que utiliza estas habilidades en su consulta. La Dra. Bleistein es médica especialista en medicina interna, pediatría y medicina de la obesidad. Tiene un consultorio especializado en pérdida de peso controlada médicamente para adultos y niños, y también es miembro de la Comisión Directiva de Kidpower.

Son muchos los pacientes que acuden a mí en busca de consejo para perder peso. Vienen con la idea de querer hacer un cambio positivo e incluso han pensado en un plan. Lo que me sorprende es que, a menudo, estos pacientes que quieren mejorar su salud son muy negativos consigo mismos. Al explicarme cómo han llegado al punto en el que se encuentran con respecto a su salud, prácticamente se disculpan y hablan abiertamente de sí mismos de forma negativa.

El diálogo interno negativo se produce cuando nos criticamos y nos menospreciamos a nosotros mismos. Por ejemplo, si pregunto al paciente qué hace para ejercitarse, puede que me diga que no hace ningún ejercicio. Si le pregunto por qué no, puede que me diga: “Es que soy perezoso”.

Es raro que encuentre a un paciente perezoso en esta época de “vamos, vamos, vamos”, y enseguida le explico con muchos ejemplos por qué no es perezoso. Sin embargo, lo más importante es que este lenguaje negativo que utilizamos con nosotros mismos es perjudicial e inseguro. Nos decimos cosas a nosotros mismos que no permitiríamos que nadie más dijera a nuestros amigos o a nuestras familias sin sentirnos heridos y agraviados. Y lo que es más importante, cuando lo hacemos delante de nuestros hijos, estamos modelando este comportamiento para ellos.

Recientemente, en un partido de softball de la hija de un amigo, me di cuenta de que las niñas tenían este comportamiento negativo. Una niña en particular estaba siendo muy dura consigo misma por no atrapar una pelota en el campo o por no batear cuando estaba al bate. Esta chica es una niña encantadora y dulce que a menudo consuela a los miembros de su propio equipo cuando no consiguen el resultado que esperan, pero para sí misma, rechazaba los cumplidos y criticaba la única cosa que consideraba que había hecho mal.

Podemos desaprender este comportamiento pero, al igual que cambiar cualquier hábito, requiere práctica. El primer paso es darnos cuenta de cuándo lo hacemos. La mayoría de nosotros respondemos de forma “instintiva” con un comentario negativo sobre nosotros mismos. Ni siquiera nos damos cuenta de que lo hacemos. En Kidpower, guiamos a alumnos de todas las edades para que practiquen cómo responder a los cumplidos de los demás con un “gracias”, e intentamos no desestimar el cumplido argumentando lo que vemos mal en nosotros mismos. En lugar de castigarnos cuando cometemos errores, practicamos recordándonos a nosotros mismos que los errores nos ayudan a aprender: “No ha salido como esperaba, pero para la próxima vez ya lo sé…”.

En el caso de mi paciente que no hace ejercicio, calificar su comportamiento de “perezoso” no le ayuda porque no está identificando la causa real por la que no hace ejercicio, y además se está haciendo sentir mal a sí mismo, lo cual no le sirve de nada. Podría trabajar en decir: “Ahora no hago ejercicio porque no me gusta hacerlo, pero si tuviera el apoyo de un amigo, podría motivarme o comprometerme más”.

Kidpower enseña que, cuando otros usan palabras hirientes hacia nosotros o las usamos hacia nosotros mismos, podemos tratar estas palabras hirientes como basura. Practicamos cómo tirarlas a la basura y las reemplazamos por palabras positivas. Cuando mi paciente se da cuenta de que se ha expresado de forma negativa, puede desechar la palabra “vago” y decirse a sí mismo: “Soy una persona trabajadora y estoy tomando una decisión positiva para estar más sano. Estoy orgulloso de mi decisión de cuidarme”.

También podemos ayudar a los niños a identificar cuándo están hablando negativamente de sí mismos. Supongamos que le dices un cumplido: “Hoy has bateado muy bien”. Supongamos que invalida el cumplido respondiendo: “Sí, pero la pelota cayó fuera del área”.

En lugar de dejar pasar esto, podemos detenerles y recordarles la técnica Kidpower de aceptar la amabilidad. Podemos decir: “Sí, a veces la pelota cae fuera del área y podemos pensar en lo que salió mal cuando eso ocurrió, pero tu golpe fue muy bueno. ¿Quieres practicar conmigo agradecer y disfrutar de ese cumplido? Ponte la mano en el pecho y di: “Hoy he bateado muy bien y me siento orgulloso”.

Para desaprender este comportamiento y enseñar a nuestros hijos de otra manera, tenemos que utilizar estas habilidades en nuestra vida cotidiana.

  1. Modelar el diálogo interno positivo y cómo aceptar los cumplidos.
  2. Identificar cuándo hablamos negativamente hacia nosotros mismos y, cuando nos damos cuenta de que lo hemos hecho, desechar las palabras negativas y sustituirlas por palabras positivas, ¡aunque nos demos cuenta un poco más tarde de que nos hemos desvalorizado! Poco a poco, con el tiempo y la práctica, empezaremos a darnos cuenta más rápidamente de lo que hemos hecho. Si seguimos dándonos cuenta y corrigiendo, con el tiempo dejaremos de tener ese comportamiento.
  3. Ayudar a los niños estableciendo límites claros con ellos. “No permitimos que los demás nos traten de forma despectiva, ¡y desde luego no nos lo haremos nosotros mismos!”. Practica desechar las palabras hirientes y reemplazarlas por palabras positivas.
  4. Recordar que aprendemos de los errores. Si nunca cometemos errores, nunca podremos crecer y mejorar. En lugar de ser críticos con nosotros mismos, identifiquemos qué salió mal y consideremos cómo podemos hacerlo bien la próxima vez.

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Fecha de Publicación: January 18, 2024   |   Última actualización: January 18, 2024

Traducción de María Gisella Gámez

Abby Bleistein is a primary care physician board certified in Internal Medicine and Pediatrics. She is also a Kidpower Board member. In this article, Dr. Bleistein describes how she uses Kidpower skills in her outpatient practice.