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“¡Tu seguridad y bienestar son más importantes que la vergüenza, la inconveniencia o la ofensa de cualquier persona!” 
— Ellen Bass, Co-autora del libro “The Courage to Heal” y presidenta de la junta fundadora de Kidpower

Las habilidades sólidas de límites y consentimiento nos ayudan a prevenir y resolver problemas y también a fortalecer las relaciones con una comunicación más clara y respetuosa, tanto en línea como en persona. Estas estrategias ayudan a personas de todas las edades a establecer límites firmes y efectivos, expresar consentimiento, retirar el consentimiento cuando cambiamos de opinión y persistir para proteger nuestros límites con confianza cuando otros reaccionan negativamente ante ellos.

En los Estados Unidos, si tienes menos de 18 años no eres legalmente un adulto. Esto significa que tienes menos derechos legales que los adultos. Sin embargo, tienes muchas protecciones legales para tu seguridad y tienes muchas opciones.

Principios de límites

1. Cada uno de nosotros se pertenece a sí mismo.

Me pertenezco a mí mismo: mi cuerpo, mi tiempo, mis sentimientos, mi espacio personal, mis pensamientos, mi espíritu, todo de mí. Y los demás se pertenecen a sí mismos.

2. Algunas cosas no son opcionales.

Mi familia, escuela, entrenador y/o empleador tienen reglas que debo seguir o habrá consecuencias. Puedo expresarme pero no siempre puedo controlar lo que otras personas pensarán, sentirán, dirán o harán. Puedo establecer límites, irme o buscar ayuda si otros ponen en riesgo mi salud o seguridad. No siempre puedo controlar si una situación o relación en el hogar, en la escuela, con amigos o en el trabajo mejorará.

3. Los problemas no deben ser secretos.

– y tampoco deben serlo el contacto físico, las burlas, los regalos o los favores.

4. Sigue contando hasta que obtengas ayuda.

Obtener ayuda puede significar: pedirle a la persona que está creando el problema que cambie su comportamiento; hablar con alguien que está en una posición de autoridad para resolver el problema; reunirse con otras personas para tratar juntos el problema; pedir apoyo personal de alguien completamente ajeno a la situación; o incluso emprender acciones legales.

¿Qué es lo que hace que establecer límites sea difícil?

  1. Creencias internalizadas: no vale la pena, no tengo derecho, es peligroso decir no, mi papel es complacer a los demás.
  2. Desencadenantes: emociones, comportamientos, pensamientos y palabras que hacen que explotemos de sentimientos.
  3. Anhelo de pertenecer: desear ser aceptado, amado, querido o incluido por otra persona o grupo.
  4. Haber crecido en un hogar donde establecer límites apropiados no era permitido.

Comunicación efectiva de los límites con personas que conocemos

Los programas de comunicación y resolución de conflictos enseñan a las personas a establecer límites al hablar sobre sus propios sentimientos, el comportamiento específico de la otra persona que es un problema para ellos y el comportamiento específico que quisieran ver en la otra persona. ¡Descubre qué es lo que quieres! Aunque encontrarás formas de establecer tus límites con tus propias palabras, practicar con el siguiente modelo puede ayudarte a organizar tus pensamientos:

  • Crea un Puente expresando una conexión con la otra persona: “Entiendo…” o “Aprecio…”
  • “Me siento…” (expresa tus sentimientos en términos que sean todos tuyos en lugar de atacar a la otra persona)
  • “Cuando…” (expresa el comportamiento específico que es un problema para ti; intenta no usar palabras como “tú nunca” o “tú siempre”)
  • ¿Podrías por favor… (di específicamente lo que quieres que haga la persona)

Podrías decirle a un padre, “Entiendo que estás ocupado. Y me siento frustrado cuando me interrumpes y suenas enojado cuando trato de explicarte un problema. ¿Podrías por favor escucharme primero y luego decirme lo que quieres decir en un tono normal?”. O, “Aprecio que te importe. Y me siento molesto cuando insistes en ayudarme. Por favor, ¿me dejarías hacerlo a mí mismo?”. O, “Entiendo que estés frustrado. Y me siento molesto cuando me gritas y te ves tan enojado. ¿Podrías por favor decirme qué hice mal de una manera tranquila?”. Podrías decirle a alguien que vive contigo: “Sé que tienes buenas intenciones y me molesta que uses mis cosas. Por favor, pregúntame primero”.

Podrías decirle a un maestro, entrenador, líder de un grupo de jóvenes o jefe: “Sé que solo estás tratando de ayudar y me siento nervioso cuando me criticas mientras estoy aprendiendo algo que me resulta difícil. ¿Podrías por favor darme tiempo para mejorar?”. O, “Entiendo que estás ocupado y me siento molesto cuando esperas que me quede después de ____ (escuela, trabajo u otra actividad) porque algo surge a último minuto. ¿Podrías por favor hacer un plan para que pueda terminar durante nuestro horario habitual?”.

Podrías decirle a un amigo: “Aprecio nuestra amistad y me siento molesto cuando te enfadas porque estoy pasando tiempo con otra persona. ¿Podrías por favor ser comprensivo cuando quiero hacer algunas cosas sin ti?”. O, “Escuché que estás muy molesto. Y me duele cuando te enfadas tanto por un malentendido. Por favor, ¿aceptarías que los errores ocurren?” O, “Sé que tienes buenas intenciones. Y no me siento escuchado cuando intervienes con sugerencias o empiezas a contarme tus problemas cuando no estoy contento. ¿Podrías por favor simplemente escuchar?”. O, “Sé que tienes muchas cosas en mente. Y me siento triste cuando hablas (o actúas) como si yo no estuviera allí. ¿Podrías por favor incluirme como alguien importante?”.

Podrías decirle a una cita: “Me alegro de que te guste estar conmigo. Y me siento presionado cuando empiezas a hacer insinuaciones sexuales antes de que me sienta listo. ¿Podrías por favor preguntarme primero?”. O, “Entiendo que quisieras más de nuestra relación. Y me siento presionado cuando actúas decepcionado porque dije ‘No’. ¿Podrías por favor aceptar mi ‘No’ con gracia?”. Podrías decirle a un amigo, maestro, jefe o miembro de la familia: “Creo que no tienes malas intenciones. Y me siento incómodo cuando haces bromas sexuales (u otros comentarios sexistas, homofóbicos, racistas, etc.). Por favor, deja de hacer esto en mi presencia”.

Como alternativa a “Siento”, podrías decir “Me preocupa cuando…”.

Reacciones comunes a límites

Es normal que a las personas no les guste que les digan qué hacer. Prepárate para lidiar con reacciones negativas como:

  1. Negación: “Nunca dije/dije/quise decir eso… Me malinterpretaste”.
  2. Minimizar: “Estás exagerando… Eres tan sensible… Estás haciendo un gran problema por nada… Era solo una broma… ¿No tienes sentido del humor?” … “Lamento que esta [observación o acción insultante/injusta sobre la que estás estableciendo límites] haya sido tan difícil de escuchar para ti”.
  3. Contraataque con coerción emocional que incluye culpa o poner palabras en tu boca: “Entonces, estás diciendo que solo pienso en mí mismo/no soy bueno/que no te agrado… ¿Cómo puedes decirme eso… Acaso no te preocupas por mí?… Sólo dices esto porque sólo piensas en ti… No estaré bien a menos que me salga con la mía… Me harás irme/enfermarme/hacerme daño/suicidarme… Estás celoso… Estás loco… Tienes demasiados problemas… Estás a la defensiva”.
  4. Negar tu derecho a tener un límite: “Haré lo que yo quiera. No puedes detenerme. TIENES que hacer lo que yo quiero o de lo contrario perderás: nuestra relación/tu trabajo/dinero/tiempo con tus amigos… Soy tu jefe/padre/maestro/amigo y debes hacer lo que digo… ¡Te lastimaré! … ¡SOLO CALLATE!”
  5. Se encuentre tan devastado que te sientes tentado a cuidar de él o ella: “Soy lo peor por haber dicho eso…. Estoy seguro de que ya no querrás tener nada que ver conmigo… Estoy demasiado mal como para estar con alguien… Me odio por haber hecho eso… No puedo lidiar con esto… No puedo hablar más de esto”.

Posibles respuestas

Primero, céntrate. En lugar de reaccionar automáticamente enojándote o dándote por vencido, puedes decidir qué hacer. Puedes:

  1. Reconocer sentimientos. “Suenas molesto”. … “Aprecio tu preocupación”.
  2. Expresar cariño. “Eres importante para mí aunque no me gusta lo que hiciste”.
  3. Vuelve a establecer tu límite. “Esto es importante para mí porque ______. Me siento… cuando tú… podrías por favor….” … “Ahora que me has dicho cómo te sientes, no quiero que vuelvas a mencionar esto”.
  4. Llegar a un acuerdo: “Veamos si podemos encontrar una solución que satisfaga las necesidades de ambos… Tal vez nos malinterpretamos… ¿Qué crees que dijiste/quisiste decir/hiciste? Esto es lo que creo que dije/quise decir/hice”. … ”Lamento que esto te haya molestado. Me gustaría hablar cuando te sientas listo para escuchar”.
  5. Expresar una consecuencia que sea realista y equilibrada. “Para o me iré… Para o tendrás que irte… Para o te voy a denunciar…. Este comportamiento debe cambiar o nuestra relación tendrá que cambiar”.
  6. Tomar un descanso y volver a intentarlo más tarde. “Démonos un tiempo para calmarnos y poder pensar más claramente… Descansemos un poco y tratemos de hablar cuando estemos menos cansados”.
  7. Alejarte en silencio y buscar ayuda. Si alguien es amenazante o violento o en cualquier momento en que tu seguridad personal esté en riesgo, alejarte es casi siempre lo más seguro. Hacer amenazas sobre contraatacar es peligroso.
  8. Solicitar una aclaración. “Estoy confundido. ¿Cuál fue tu intención al hacer ese comentario?”
  9. Escribirlo. Al poner las cosas por escrito, llamas la atención de las personas y creas documentación por si la necesitas.
  10. Como último recurso, saber cuándo y cómo usar la autodefensa física. Si estás en peligro y no puedes escapar de manera segura, recuerda que tienes la opción de defenderte físicamente, alejarte y buscar ayuda.

Sentimientos que pueden ser un obstáculo al establecer límites en la vida real

El principio subyacente de nuestra organización es que la seguridad y el bienestar son más importantes que la vergüenza, la inconveniencia o la ofensa. Sin embargo, la mayoría de las personas realmente odian sentirse avergonzadas, avergonzar a la mayoría de las personas, que las molesten cuando están ocupadas, molestar a la mayoría de las personas ocupadas, que alguien se enoje con ellas o sentirse enojadas con los demás. Esto significa que en la vida real, la vergüenza, la inconveniencia y la ofensa pueden ser sentimientos poderosos que se interponen en el cuidado de tu seguridad emocional y física. Por eso es importante practicar cómo establecer límites para protegerte a ti mismo en situaciones que puedan provocar estos sentimientos.

Para obtener más información sobre los recursos de Kidpower para enseñar estas habilidades y conceptos de Seguridad con las Personas, visita nuestra Biblioteca y nuestra Tienda de Libros RelationSafe™.

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Fecha de Publicación: August 18, 2022   |   Última actualización: August 18, 2022

Traducción de Ana Fernanda Uribe

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.