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The author with her child at 18, having just come out as transgender

La autora con su hijo a los 18 años, cuando acababa de declararse abiertamente transgénero

Si eres padre, profesor, entrenador u otro cuidador que trabaje con jóvenes, probablemente hayas asistido, aunque no lo supieras en ese momento, al menos a un joven que se identifica como transgénero o de género diverso. El término “género diverso” engloba un amplio espectro de palabras que comunican que la identificación, la presentación o la percepción del género de una persona difiere del sexo asignado al nacer y de las normas de género circundantes.

Soy madre de un joven adulto que se identificó abiertamente como transgénero por primera vez a los 18 años. Sin embargo, mi hijo se autoidentificó como transgénero unos años antes de compartirlo con sus amigos y familiares cercanos. Esto significa que, durante unos años, tuve una experiencia de crianza amorosa, comprometida y profundamente conectada con una persona que yo no sabía que se identificaba como transgénero.

También soy Directora de Programa de Kidpower California y enseño habilidades de seguridad social para personas de todas las edades, capacidades y situaciones de vida con Kidpower desde 1994, mucho antes de ser madre.

Aprender más sobre la experiencia de género de mi propio hijo me llevó a observar más de cerca la vulnerabilidad de las personas transgénero y de género diverso (TGD) en general a la intimidación, el acoso y el abuso. Desgraciadamente, los jóvenes y adultos transgénero sufren bullying, ciberbullying, abuso sexual, violencia física, autolesiones y pensamientos suicidas en un porcentaje significativamente mayor que las personas cisgénero, es decir, las personas cuya identidad de género está más alineada con el género comúnmente asociado a su sexo biológico. Cada vez más investigaciones demuestran que las personas con diversidad de género -incluso si no se identifican como transgénero- también experimentan mayores tasas de estos daños.

Mis años en Kidpower me permitieron observar la vulnerabilidad de las personas TGD a los daños a través de la lente de Kidpower. Desde esa perspectiva, comparto algunas lecciones de mi viaje personal. Es una experiencia de aprendizaje continuo en el que sigo encontrando personas, información y conceptos que me ayudan a descubrir mis propios prejuicios e ideas erróneas y a mejorar mi eficacia como instructora de seguridad para personas de todas las edades e identidades. También me ha ayudado a sentirme más preparada para apoyar la seguridad emocional y física de muchas maneras en mi vida personal y profesional.

Mi experiencia individual es exclusivamente mía – la experiencia de cada persona es diferente, incluyendo las experiencias de otros integrantes de la comunidad de Kidpower con seres queridos TGD. Comparto la mía aquí simplemente porque, si inspira a otros a aprender más sobre la diversidad de género y aplicar su aprendizaje en sus propias vidas personales y profesionales – especialmente con los jóvenes – entonces muchas más personas TGD podrán estar más seguras frente al bullying, el acoso, los ataques basados en la identidad, el abuso y otros tipos de violencia.

Aprender sobre las diferentes experiencias de género

Aunque a todos nos queda mucho por aprender, la concientización pública sobre la diversidad de género ha aumentado lo suficiente como para que muchas organizaciones juveniles convencionales en Estados Unidos, como 4-H, Campfire, Girl Scouts y Boy Scouts, así como organizaciones deportivas como USA Gymnastics y USA Swimming, incluyan ahora protecciones para sus miembros transgénero como parte de sus valores declarados de inclusión y sus prácticas antibullying.

La identidad de género -como identificarse como hombre o mujer- es independiente del sexo biológico. Es probable que tengas un fuerte sentido de tu propio género. Para la mayoría de las personas, incluida yo, nuestro género “coincide” con lo que los demás ven como nuestro sexo biológico: una experiencia cisgénero. Y, probablemente, la gente asume que somos el género que realmente experimentamos con sólo mirarnos.

Para muchos de nosotros, que tenemos esta experiencia cisgénero, la vida no nos ha dado una razón para considerar si nuestra identidad de género y nuestras características físicas son en realidad dos cosas distintas. Para nuestros seres queridos, vecinos, colegas y compañeros TGD, la identidad de género y la biología no “coinciden” de la misma manera.

La vida les da motivos para pensar en esto a diario, y la experiencia puede ser difícil.

Al igual que las personas cisgénero, cada persona TGD tiene un profundo sentido de su propio género. Cuando los demás hacen una suposición sobre su género basándose en la observación de algo -como la apariencia, o la voz, o el movimiento-, es más probable que la suposición sea inexacta.

A los ojos de los demás, la identidad de género de una persona TGD y sus características físicas no suelen “coincidir”. Algunas personas TGD pueden optar por hacer algunos cambios en su forma de presentarse para comunicar o reflejar su identidad. Las decisiones sobre si hacer esos cambios, y cómo hacerlo, son profundamente personales, y tienen que ver con innumerables factores que van desde el acceso a la atención médica hasta las finanzas personales, pasando por la seguridad en el trabajo y la vivienda, la seguridad física y emocional, el sentido de pertenencia y la integridad personal, y mucho más.

Apela a tu empatía para profundizar tu comprensión

“¡No puedo imaginar lo que se siente!”, me dijeron muchos amigos queridos cuando se enteraron de que mi hijo es transgénero.

Este sentimiento es común, e incluso desde un lugar de amor y compromiso con la aceptación, a menudo se expresa con una mezcla de incomodidad, confusión y un deseo de entender. Para ser honesta, yo misma tuve este pensamiento, incluso cuando amaba y aceptaba totalmente a mi hijo y estaba agradecida por la valentía y el compromiso con la autenticidad que observé en el proceso de mi hijo al salir del armario como transgénero.

Un ejercicio de empatía me ayudó a darme cuenta de que, en realidad, sin mucho esfuerzo, puedo imaginar lo que se siente al ser transgénero, aunque sea una experiencia que no conozco.

Imagina que todas las personas que conozcas, a partir de ahora, asumirán que eres de un género que no sientes a menos que les digas lo contrario. Entonces, cuando se lo digas, expresarán confusión, incomodidad, incredulidad o dirán que estás equivocado, en lugar de decir simplemente: “¡Gracias por decírmelo!”.

Esta realidad te enfrentará en cada interacción. Con cada nueva persona, tendrás que decidir si dices algo sobre el género. Tendrás que sopesar tu seguridad, los riesgos potenciales y la naturaleza de tu relación.

Si decides hablar sobre tu identidad de género, aprenderás a estar preparado para preguntas muy personales. Tendrás que valorar si debes responder, poner límites o desviar la atención. Tendrás que estar preparado para que te digan que estás equivocado. O raro. O algo peor.

Si decides expresar tu identidad de género con marcadores visibles, como la ropa, que reflejan una diferencia entre el sexo físico que aparentas ser y el género que los demás esperan que tengas en función de ese sexo físico percibido, corres el riesgo de ser objeto de acoso, discriminación o violencia.

Navegar por estas interacciones con la familia, los colegas, los extraños y los compañeros requiere una importante inversión de recursos mentales y emocionales que muchas personas TGD invierten en las interacciones diarias para sentirse seguras; para sentirse vistas; y para encontrar un equilibrio entre ambas cosas con el fin de protegerse física y emocionalmente.

Piensa en cómo puede afectarte, como adulto, este trabajo constante. Piensa en cómo podría afectar a los niños y a los recursos intelectuales que aportan al aprendizaje académico, a las habilidades sociales, al liderazgo, a los deportes… a todo.

Imaginar estas experiencias podría ampliar tu comprensión de por qué las personas TGD pueden acabar sintiéndose angustiadas, deprimidas o ansiosas. Cualquiera que se encuentre en esa situación podría hacerlo, especialmente si experimenta regularmente juicios, amenazas o rechazo en lugar de amabilidad, respeto y aceptación. Esta visión más profunda podría ayudarte a identificar los ajustes que puedes hacer en tu liderazgo para promover la seguridad, el respeto y la inclusión.

Aprende sobre estándares de cuidados de salud para las personas transgénero

Las personas tienen opiniones, perspectivas y límites diversos. Al mismo tiempo, cuando los adultos en posiciones de poder toman decisiones que afectan a otros y que se basan en suposiciones o en información errónea, podemos crear importantes problemas de seguridad para los demás. Si te tomas el tiempo de aprender más, puedes reducir este riesgo en los lugares donde tú, personalmente, tienes el poder de tomar decisiones que afectan el bienestar de los demás.

Durante décadas, los expertos en salud y educación han trabajado en colaboración con las personas transgénero para profundizar y compartir conocimientos, experiencias, recursos y mejores prácticas entre los profesionales y otras personas con el fin de mejorar la salud y el bienestar de las personas transgénero. Estos esfuerzos continúan, pero los excelentes recursos basados en estos años de trabajo ya son fácilmente accesibles para todos nosotros a través de recursos fiables como la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH).

La WPATH publica un libro de Normas de atención disponible en 14 idiomas diferentes, que se puede descargar gratuitamente o comprar en papel. Creado principalmente para los proveedores de servicios, Standards of Care es un recurso excepcional para cualquier persona -incluidos padres, educadores y cuidadores- comprometida con la equidad y el apoyo inclusivo de la salud, el bienestar, la seguridad física y emocional y la dignidad de cada persona en su clase, escuela, agencia, familia, equipo o grupo.

Recuerda: Los niños no son responsables de educarnos

Las personas que pasan mucho tiempo con niños suelen experimentar profundamente que aprenden de ellos. Esto forma parte de la interacción saludable y natural entre seres humanos. Es algo distinto de esperar que los jóvenes nos enseñen algo que somos responsables de aprender nosotros mismos.

Los jóvenes cuyo género, raza, etnicidad, religión, capacidad, orientación sexual u otras identidades son distintas de las nuestras, no son responsables de enseñarnos a nosotros ni a nadie acerca de dichas experiencias aunque otros puedan acabar por aprender de lo que ellos eligen compartir en sus propios términos.

Esperar que los jóvenes nos instruyan sobre su experiencia de identidad es inapropiado. Para promover una cultura de seguridad y respeto, Piensa Primero antes de preguntar a cualquier persona, bajo ninguna circunstancia, sobre temas personales como su medicación; hormonas; cirugía; comportamiento sexual; salud mental; o sus partes del cuerpo, incluidas sus partes privadas.

“Pensar Primero” incluye considerar la naturaleza de tu relación con esa persona y evaluar si es necesario hablar sobre determinados temas para abordar una cuestión de salud y seguridad que sea de tu responsabilidad. Por ejemplo, una persona transgénero que es menor de edad puede necesitar tratar temas privados sobre su salud física con un padre o tutor de confianza responsable de autorizar las decisiones de atención médica. Sin embargo, las preguntas de otras personas en reuniones familiares, en entrenamientos deportivos y en la escuela suelen hacerse por curiosidad, incluso por interés o por cariño, y no por razones de responsabilidad en materia de salud y seguridad. Estas preguntas se perciben casi siempre como intrusivas.

Aunque esto pueda parecerte obvio, las personas TGD suelen escuchar estas preguntas intrusivas, y muchas otras. Las buenas intenciones no justifican el cuestionamiento de un comportamiento que la mayoría de nosotros consideraría irrespetuoso y un avasallamiento de nuestros límites personales. Para obtener respuestas a tus preguntas, recurre a recursos fiables como el WPATH y otros que se enumeran al final de este artículo.

Elabora Planes de Seguridad

Como adultos a cargo de un hogar, equipo o clase, podemos establecer límites sobre el comportamiento de las personas de cualquier edad dentro de nuestro espacio. Cuando no estamos a cargo, como en una reunión del vecindario o en una reunión familiar, podemos hacer planes de seguridad junto con nuestros amigos y familiares TGD sobre cómo lidiar con posibles problemas.

Un plan de seguridad será diferente en todos los lugares a los que vayas, desde una fiesta hasta un restaurante o una reunión familiar. Los planes también cambiarán a medida que los jóvenes crezcan y adquieran habilidades de seguridad social, como atención, establecimiento de límites, defenderse u abogar por otros, la regulación emocional, la búsqueda eficaz de ayuda y la autodefensa física.

Los planes de seguridad pueden incluir acuerdos sobre muchas cosas, como la forma en que hablaremos y no hablaremos del otro; qué información, incluida la información de identidad, decidimos mantener en privado en este contexto; cómo y dónde podemos obtener ayuda; qué cuenta como incomodidad y cómo planeamos manejarnos con confianza y respeto frente a lo que consideramos como riesgo, peligro o una violación suficientemente significativa de los límites, o dónde elegiremos salir juntos de una manera que sea segura.

Además, cada uno de nosotros puede comprometerse a asumir la responsabilidad de ser amable y respetuoso con cada persona, independientemente de cuál creamos que es su identidad, para apoyar la seguridad de todos, dondequiera que vayamos.

Enseña y lidera dando el ejemplo

Como adulto a cargo, tu comportamiento afecta el ambiente de tu familia o grupo. Indica a los demás lo que está bien y lo que no está bien para ti. Considera cómo puedes utilizar este poder para fomentar un ambiente positivo e inclusivo en los lugares donde eres responsable de la seguridad.

Por ejemplo, cuando dirijas un debate de grupo, puedes evitar poner a alguien en un aprieto para que hable de forma personal sobre su identidad mientras toda la clase o el grupo está escuchando, a menos que estés absolutamente seguro de que tienes permiso por adelantado para hacerlo. Poner a alguien en evidencia de esta manera puede crear riesgos de seguridad social y suele experimentarse como algo estresante y ofensivo, más que como un apoyo. Es probable que aumente la ansiedad, no sólo de la persona a la que se pone en evidencia, sino también de los demás, que podrían preocuparse de que les toque quedar expuestos la próxima vez. Esto puede afectar al sentimiento de confianza y conexión de los jóvenes contigo, como adulto a cargo.

Sin embargo, si alguien de tu grupo decide por sí mismo compartir abiertamente con el grupo de forma personal su identidad, expresa un agradecimiento claro y honesto por su forma de compartir. Reconoce la valentía y la voluntad de ser vulnerable que se requieren para compartirse de esta manera. Los demás aprenderán de tu ejemplo.

Modela el uso de técnicas de comunicación positiva que valoran la diversidad de opiniones, manteniendo al mismo tiempo los límites de la amabilidad y el respeto. Disponer de estas habilidades puede contribuir a la seguridad de todos, además de reforzar las habilidades para el éxito académico y la participación cívica. Adoptar este enfoque puede reducir el riesgo de que las personas se sientan avergonzadas, ridiculizadas, atacadas o desafiadas agresivamente a justificar o defender sus experiencias personales, y también protegerá a alguien que se sienta incómodo, asustado o confundido de ser atacado o avergonzado por haber tenido una experiencia vital diferente.

Establece y mantén los límites de la discusión en tu propia clase, hogar, equipo o grupo para comunicar el valor de cada persona afectada por tu liderazgo. Como líder, cualquier acción de tu parte que comunique, fomente o valide la vergüenza, el etiquetado o el juicio puede hacer que la participación en tu grupo se sienta menos segura, solidaria e inclusiva para cada persona dentro de él.

Cuando desempeñas un papel de liderazgo y eres responsable de la seguridad de los demás, si escuchas a otros hacer preguntas o comentarios que son intrusivos y sobrepasan los límites del respeto que esperas que la gente acate mientras están bajo tu supervisión, hazte cargo de la seguridad de inmediato interviniendo, hablando y redirigiendo.

Si los jóvenes hacen preguntas que están fuera de tus límites, pero que surgen de lo que crees que es un verdadero deseo de aprender, además de abordar el comportamiento, piensa en cómo puedes apoyar su aprendizaje de una manera que sea empoderadora, respetuosa y coherente con los límites. Gender Spectrum ofrece excelentes recursos para los educadores. Si tomas las riendas con calma y con una amabilidad respetuosa hacia todos los implicados, puedes fomentar un ambiente inclusivo de seguridad y respeto para todos.

Establece y mantén límites claros

Cuando un profesor, un progenitor u otro adulto que desempeña un papel de liderazgo utiliza o permite un lenguaje que etiqueta, cosifica, devalúa, se burla o avergüenza a otro, esa persona puede perder estatus dentro del grupo, como en la clase o en el equipo, lo que la hace más vulnerable al bullying o al ostracismo.

Podemos contribuir a la seguridad pensando primero antes de hablar y estableciendo y manteniendo los límites para que las palabras utilizadas en los lugares en los que estamos a cargo sean siempre amables y respetuosas, independientemente de las opiniones personales de la gente.

Además de mantener unos límites claros sobre cómo nos dirigimos a los demás y cómo nos referimos a ellos, podemos tener en cuenta otros límites que crean un entorno que ayude a que cada persona afectada por nuestro liderazgo se sienta bienvenida, incluida, visibilizada y respetada.

A medida que te tomes tiempo para aprender más sobre las diferencias en la experiencia de género, tus nuevos conocimientos combinados con tu experiencia previa y con tu propio compromiso con la seguridad te llevarán a nuevas ideas sobre cómo puedes hacer que tu espacio sea más seguro y acogedor para todas las personas.

Es posible que detectes comportamientos problemáticos relacionados con el bullying por motivos de identidad que antes se te habían pasado por alto. Los comportamientos de bullying, a los que se enfrentan muchos niños y que los jóvenes TGD sufren en mayor medida, son inseguros para todas las personas con quienes trabajas. Establecer límites claros sobre las burlas, la exclusión, los insultos, las agresiones físicas y las agresiones relacionales entre los jóvenes proporcionará una mayor seguridad a todos ellos. Los recursos que Kidpower dispone sobre Soluciones para el Bullying ayudan a reducir el bullying de todo tipo y a promover interacciones positivas entre pares.

Establecer límites en el uso de nombres y pronombres puede contribuir en gran medida a crear un entorno inclusivo. Por ejemplo, se puede establecer un límite que diga que vamos a utilizar los nombres y pronombres que cada persona prefiera que usemos para referirnos a ellos y que seamos respetuosos al hacerlo, y luego mantener el límite que hemos establecido.

Una vez más, aunque todos tenemos opiniones y perspectivas diferentes que pueden llevar a establecer límites distintos en diferentes lugares, lo cierto es que la mayoría de las personas de cualquier identidad de género -incluidas las que nunca han pensado en su género- probablemente dirían que ser referidas con pronombres que coinciden con su identidad les ayuda a sentirse visibilizadas, valoradas y respetadas. Considera esto cuidadosamente – así como también los beneficios sociales para cada miembro y para el grupo en su conjunto cuando las personas se sienten vistas, valoradas y respetadas- cuando establezcas y mantengas los límites.

Los educadores -así como los entrenadores y otros cuidadores- a menudo se encuentran en una situación difícil cuando un alumno pide unos pronombres específicos y los padres o tutores del alumno le dicen al profesor que utilice pronombres diferentes para el joven. Quedar en esta posición “en medio” puede resultar difícil y de un gran aislamiento para el profesor y puede someter a una tensión innecesaria las relaciones profesor/alumno/familia que son tan importantes para el éxito académico de los jóvenes y su bienestar general.

Si se toman medidas proactivas para afrontar este problema de forma integral y respetuosa y se establecen lineamientos y reglas a nivel escolar, en lugar de ignorar el problema y dejar que los profesores se ocupen de él individualmente, los administradores y otros líderes pueden promover la seguridad, el respeto y unos límites claros, al tiempo que reducen este impacto involuntario en las relaciones profesor/alumno/familia.

Recuerda que los errores son parte del aprendizaje

Si decides hacer cambios a partir de lo aprendido, recuerda que los errores forman parte del aprendizaje. Planifica y modela formas respetuosas de tratar esos errores. Por ejemplo, si alguien te pide que utilices pronombres diferentes al referirte a su persona, puedes responder: “¡Gracias por decirme!”.

Una vez en una clase de Kidpower, los alumnos se rieron y uno de ellos le avisó a nuestro instructor: “Usted dijo ella, y debió decir él”, a lo que el propio alumno ratificó rápidamente. En lugar de justificar, sobre explicar, ignorar o actuar avergonzado o incómodo, nuestro instructor simplemente dijo con calma y confianza, “Gracias por decírmelo. A veces cometo errores de género. Te pido disculpas”, y continuó inmediatamente con la clase, asegurándose de utilizar pronombres masculinos en relación con ese niño.

Obtén ayuda para reconocer y gestionar tu propia incomodidad y la de otras personas

En Kidpower, enseñamos a las personas que reprimir nuestros sentimientos acaba por reprimir nuestro poder. Eso no significa que sea seguro o apropiado compartir nuestros sentimientos con todo el mundo, especialmente con los niños. Lo que sí significa es que somos menos eficaces cuando tratamos de convencernos a nosotros mismos de que estamos sintiendo algo distinto a lo que realmente sentimos.

Si la idea de cualquier aspecto de la diversidad de género o de la identidad transgénero te hace sentir incómodo, es normal y no significa que seas una persona mala, insensible o indiferente. Muchas personas dicen que se sienten incómodas cuando aprenden por primera vez sobre las diferencias de género. Personalmente, he tenido que abordar mis propias áreas de incomodidad. Hablar con amigos atentos y considerados, aprender más leyendo de fuentes fidedignas, escuchar y profundizar en las relaciones con personas TGD de muchas edades y orígenes, y unirme a un grupo local de PFLAG han sido extremadamente útiles para mí.

La mayoría de los líderes de los jóvenes se enorgullecen de su compromiso de proteger a los niños de cualquier daño y de mostrarles amabilidad y respeto de forma constante, incluso cuando encuentran difícil entender a los niños o simpatizar con ellos. Las diferencias de identidad de género pueden ser nuevas para ti, pero las diferencias entre los niños probablemente no lo sean. Si ya estás comprometido con una cultura de seguridad y respeto en tu espacio, es probable que hacer algunos cambios para apoyar la inclusión de personas de todas las identidades, incluidas las transgénero, sea mucho más fácil de lo que imaginabas.

Estos son algunos recursos que tal vez encuentres útiles:
Gender Spectrum
Gender Diversity
PFLAG National
Stand with Trans
The Gender Book (versión e-book version disponible con tarifas “paga lo que puedas”)
World Profession Association for Transgender Health (WPATH). Standards of Care documento en PDF disponible para descargar en 19 idiomas.

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Fecha de Publicación: August 12, 2021   |   Última actualización: August 12, 2021

Traducción de María Gisella Gámez

Erika Leonard manages our California center, trains and mentors instructors, and is a Kidpower Senior Program Leader.

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