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Guiando a una niña para poner límites. La seguridad es más importante que la incomodidad, inconveniencia o molestia de cualquier persona.

Aprenda a proteger a su hijo del bullying. Este artículo ha sido extraído de nuestro libro Bullying – Qué necesitan saber y hacer los adultos para mantener seguros a los niños, en el que ofrecemos soluciones para el bullying y que se ha convertido en una referencia para muchas familias, escuelas y organizaciones juveniles para crear atmósferas sociales positivas para sus niños y adolescentes.

¿Tu hijo está siendo intimidado? ¡No estás solo/a! Kidpower recibe incontables relatos de padres angustiados, cuyos hijos (niños pequeños hasta adolescentes) son victimizados por el acoso y el bullying en la escuela. La escuela ocupa una gran parte de la vida de nuestros niños. Como padres, somos nosotros quienes, en última instancia, tomamos las decisiones sobre la educación de nuestros hijos. Dado que ellos normalmente no deciden a qué escuela ir, necesitan nuestro apoyo cuando las cosas no andan bien.

Expectativas realistas

Como padres, esperamos que la escuela brinde un entorno emocional y físicamente seguro para los alumnos. Podemos sentirnos desconcertados y ansiosos ante cualquier cosa que amenace el bienestar de nuestros niños, especialmente en un lugar que se hace responsable por su cuidado.

Cuando los padres notifican a las autoridades de la escuela que sus hijos están siendo víctimas de bullying, esperan que los maestros y las autoridades les escuchen compasivamente y que hagan algo de inmediato para solucionar el problema. Si esto no ocurre, es normal que los padres se sientan muy frustrados – y enojados con cualquiera que esté haciendo que su hijo se sienta triste, asustado o avergonzado.

La mayoría de las escuelas trabajan arduamente para tratar de satisfacer una avalancha de exigencias en conflicto, con muy limitados recursos. Actualmente hay más consciencia sobre los daños que ocasiona el bullying, y la mayoría de las escuelas han establecido políticas que establecen que las conductas dañinas e irrespetuosas son inaceptables. Sin embargo, muchos docentes, supervisores de los patios de recreo, y administradores carecen de capacitación, apoyo y recursos para tomar acciones efectivas cuando los problemas aparecen.

Los padres protectores tienen que tomar el liderazgo, tanto si el acosado es su propio hijo como si observan a algún niño que esté molestando a otros en la escuela.

El primer paso para la prevención es la atención

Si es posible, trate de descubrir los problemas cuando aún son incipientes. Dígales a los niños de forma clara, alegre y frecuente: “Tienes derecho a sentirte seguro y respetado en la escuela, y la responsabilidad de actuar con prudencia y respeto hacia los demás. Si alguien te molesta en la escuela, si ves que alguien la ha tomado con otro niño, si los chicos están excluyendo a un compañero – o si tú mismo tienes problemas para actuar con prudencia y respeto – por favor dímelo para que yo pueda ver qué hacer para que las cosas mejoren.”

Presta atención a cualquier cambio en la conducta de tu hijo. Refuerza positivamente el hecho de que los niños desarrollen el hábito de contarte diariamente lo que pasa en la escuela, mostrando interés, manteniendo la calma y sin sermonear.

Haga preguntas específicas de un modo alegre, para indagar más. “¿Qué tal estuvo hoy la escuela?” Los niños suelen rehusarse a repasar lo ocurrido en la escuela, porque su atención ahora está puesta en lo que sea que estén haciendo en ese momento; se rehusarán especialmente si algo preocupante ha ocurrido. Haga un par de preguntas específicas cada día, con curiosidad, en vez de, por ejemplo: ¿A qué jugaste en el recreo? ¿El hámster de la clase hizo algo gracioso? ¿Hoy tuviste clase de arte? ¿Hicieron o dijeron algo interesante?”

Manténgase respetuoso, amoroso y pacífico mientras escucha las respuestas. Recuerde que si los adultos se muestran ansiosos o empiezan a sermonear, es menos probable que los niños compartan información preocupante.
Preste atención a lo que ocurre cuando usted se encuentra en la escuela, cuando lleva o pasa a buscar a su hijo. Si es posible, ofrézcase como voluntario aunque sea un par de horas a la semana en la clase o en el patio; así podrá ayudar y a la vez detectar posibles problemas.

Siete soluciones de seguridad interpersonal para padres

1. Deje de reaccionar sin pensar

Si su hijo le cuenta que está siendo víctima de bullying en la escuela, o si usted mismo presencia este tipo de conductas en la escuela, es una estupenda oportunidad para modelar para su hijo cómo ser poderoso y respetuoso en la resolución de los problemas.

Aunque le resulte difícil, lo primero que tendrá que hacer es calmarse. Respire hondo y diga, con un tono de voz neutral: “Qué bueno que me lo hayas contado. Lamento que te haya ocurrido esto. Por favor cuéntame exactamente qué pasó para que podamos ver qué hacer. Mereces sentirte seguro y a gusto en la escuela.”

Si su hijo no se lo contó y usted lo supo por otras vías, diga con calma: “Vi que pasó esto/escuché que está pasando esto. Lo que vi/escuché debe haber sido desagradable para ti. ¿Quieres contarme más sobre eso?”

En este caso también, mantenga la calma. Si sus padres se alteran, es probable que los niños se angustien o se cierren. También podrían querer protegerle a usted y protegerse a sí mismos ante su reacción, dejando de hablar sobre sus problemas en el futuro, o negando que esté pasando algo malo. Mientras más edad tenga el niño, más importante es que sientan que pueden controlar hasta cierto punto cualquier reacción subsiguiente que usted pudiera manifestar en la escuela.

Además, si usted actúa de un modo descontrolado al hablar con los docentes, las autoridades de la escuela o los padres de los niños que están molestando a su hijo, ellos se pondrán a la defensiva. Hoy en día los docentes y autoridades de las escuelas suelen estar temerosos de las acciones judiciales, tanto por parte de los padres de los niños victimizados como de los padres de los niños acusados de causar los problemas. Este es un miedo fundado, porque un proceso judicial puede vaciar los recursos de una escuela, ya de por sí tan escasos.

Al mismo tiempo, la mayoría de los docentes y autoridades escolares están profundamente abocados al bienestar de sus alumnos y quieren que se sientan felices y seguros dentro de la escuela. Es mucho más probable que respondan de un modo positivo a padres que se acercan a la escuela con una actitud tranquila y respetuosa. Sin embargo, aunque usted lo haga todo muy bien, algunas personas pueden reaccionar negativamente cuando se les habla por primera vez sobre algún problema. No deje que esto lo detenga; mantenga la calma y sea persistente para explicar cuál es el problema y qué es lo que usted quiere ver que pase.

2. Infórmese correctamente sobre los hechos

En vez de saltar a conclusiones apresuradas o hacer conjeturas, tómese tiempo para escuchar la historia completa. Haga las preguntas necesarias al niño de un modo tranquilizador y escuche las respuestas.

Pregunte a otras personas que pudieran estar involucradas, aclarándoles que su propósito es comprender y determinar cómo encarar el problema y no para ajustar cuentas con nadie.

Una vez comprendida la situación, será más provechoso buscar soluciones, y no culpables. Trate de comprender que los docentes y administradores escolares sobrecargados merecen apoyo y reconocimiento por todo lo que hacen bien, al igual que se les informa lo que anda mal.

Trate de comprender que cuando los niños actúan en formas hirientes, lo hacen porque no encuentran una forma mejor de satisfacer sus necesidades o porque enfrentan problemas en su propia vida. Concéntrese en la conducta que necesita modificarse, y no refuerce los señalamientos destructivos sobre los niños, como “los abusones” o “las chicas malas”.

Sea el defensor de su hijo, pero acepte la posibilidad de que su hijo haya ocasionado o empeorado el bullying. Usted puede decir: “No es tu culpa si alguien te lastima o se burla de ti, pero me pregunto si se te ocurre alguna otra forma en que podrías haber manejado este asunto”.

3. Identifique claramente la causa

¿Acaso el problema se produjo porque la escuela necesita más recursos para supervisar apropiadamente a los niños durante los recreos y/o el almuerzo, o antes y después del horario de clase?

¿Tal vez su hijo necesita aprender habilidades para protegerse a sí mismo y para poner límites, elaborar y practicar un plan junto a usted o tomar clases como las de Kidpower?
¿Quizás la escuela necesita formular una política clara que establezca que las conductas que amenazan, hieren, asustan o avergüenzan a otros son contra las reglas, y que tienen consecuencias apropiadas, equilibradas y consistentes?

¿A lo mejor los niños que dañaron a su hijo necesitan aprender empatía y desarrollar habilidades para usar su propio poder de forma positiva y no negativa? ¿Los niños implicados en el bullying tienen problemas emocionales?

4. Proteja a su hijo

Obviamente, su prioridad máxima es proteger a su hijo lo mejor posible. Retroceda un paso para ampliar su perspectiva y tenga presente la situación general, además del problema inmediato. En qué consista proteger a su hijo variará según la capacidad que la escuela tenga para resolver el problema, la naturaleza del problema y las necesidades específicas de su hijo.

Mediante programas tales como Kidpower, asegúrese de que su hijo tenga oportunidad de practicar habilidades para alejarse de las personas cuando actúan de forma grosera o amenazante, para protegerse a sí mismos emocional y físicamente, y para pedir ayuda a la brevedad posible.

En algunos casos, proteger a su hijo puede significar que los maestros de su hijo y los directivos de su escuela de su hijo elaboren junto a usted un plan para detener el problema. En otros casos, la mejor solución para su hijo podría ser cambiarlo de escuela.

En casos extremos, tal vez necesite explorar la posibilidad de una acción legal. Cada país y cada estado tiene diferentes leyes sobre los derechos de los niños. Si fuese necesario, explore los recursos disponibles en su comunidad.

5. Prevenga los problemas a future

Usted también puede prevenir futuros problemas. Todos los niños merecen estar en un ambiente emocional y físicamente seguro para ellos. Lidiar continuamente con el acoso es como vivir en un ambiente contaminado; enfrentar ataques constantes eventualmente puede afectar la salud de su hijo.

Los padres comprometidos pueden ayudar a las escuelas a encontrar e implementar programas apropiados según las edades para crear una cultura de respeto, cuidado y seguridad entre los pequeños y los jóvenes, en lugar de una en la que imperen la competencia, el acoso y la indiferencia.

6. Busque ayuda para su hijo

Verse sometido a un trato cruel puede resultar profundamente perturbador. Por eso, busque ayuda para su hijo y para usted mismo, para que puedan elaborar estos sentimientos. A veces el bullying puede recordarle experiencias desagradables de su propio pasado. Con frecuencia los padres tienen que lidiar con la culpa o incluso con la ira, por no haber podido prevenir el problema.

Para obtener ayuda, tal vez sea necesario hablar sobre los problemas con otros adultos solidarios que puedan escucharle a usted y a su hijo con neutralidad y compasión. Obtener ayuda puede significar acudir a una terapia o hablar con orientadores propuestos por la escuela u otras entidades.

7. Transforme esto en una experiencia de aprendizaje

Como padres, es normal querer proteger a nuestros hijos de todo daño. Si les supervisamos vigilando su vida tan estrechamente a fin de que nunca fallen, que nunca salgan lastimados ni se pongan tristes, les estaremos quitando el espacio vital para crecer.

Las malas experiencias no necesariamente tienen que causar daños a largo plazo, si los niños son escuchados con respeto, si los problemas son tratados y resueltos, y si sus sentimientos son contenidos y apoyados. Los jóvenes pueden aprender a hacerse cargo de su seguridad desarrollando habilidades para prevenir y detener el acoso, a poner límites, a alejarse de personas cuya conducta es problemática, y a persistir en obtener ayuda cuando la necesiten.

Otros recursos: Enfrentemos el bullying con confianza: Ocho habilidades que los niños pueden aplicar de inmediato y la página de Recursos de Kidpower para la prevención del bullying.

Para más información sobre los recursos de Kidpower para enseñar estas habilidades y conceptos de Seguridad Interpersonal, visite nuestra Biblioteca virtual (membresía comunitaria gratuita) y nuestra Librería RelationSafe™(Relaciones Seguras).

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.


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