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Nuestros corazones están con cada persona cuya vida queda devastada por un desastre, y sentimos una enorme gratitud por cada persona que ayuda a rescatar y apoyar a los necesitados. Mantener nuestro equilibrio emocional durante tiempos traumáticos es un desafío, y debemos recordar también que debemos proteger la seguridad emocional de nuestros hijos.

El siguiente artículo se escribió por primera vez después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y desde entonces se ha compartido muchas veces porque los consejos que brinda pueden aplicarse a todo tipo de desastres. Ya sea que se trate de un desastre natural o producto de un accidente, una emergencia de salud, un incendio o violencia, ya sea que afecte a una persona o millones, cada desastre es devastador.

Nuestro desafío ante un desastre es matener el equilibrio. Debemos recordar que, en este mundo incierto, nuestra verdadera seguridad es la seguridad que creamos dentro de nosotros mismos.

Los desastres inesperados son un impactante recordatorio de que somos vulnerables, que nuestra seguridad física y la de aquellos que nos importan no está garantizada, y que nuestra vida puede cambiar en un instante.
Si nos ocurre un desastre a nosotros o a nuestros seres queridos, es difícil lidiar con el sufrimiento y con las pérdidas que éste deja a su paso. Queremos que la vida vuelva a ser como antes, y eso no ocurre. Incluso si no nos vemos afectados de forma directa, cuando escuchamos historias sobre desastres que les suceden a otros, es probable que nos sintamos consternados por aquellos que sufren, y temamos que nos llegue a suceder a nosotros también. Muchas veces nuestros hijos se sienten igual.

La realidad es que no podemos controlar todo lo que nos pasa. Tenemos que aceptar que algunas cosas están fuera de nuestro control para poder vivir nuestras vidas al máximo, al tiempo que nos hacemos cargo de las cosas que sí están bajo nuestro control.

La forma más poderosa de responder a cualquier tragedia es apoyarse mutuamente y trabajar juntos para crear un mundo mejor para todos. Incluso si estamos asustados y tristes, podemos enfocarnos en crear espacios emocionales seguros para que todos podamos encontrar alivio, perspectiva, esperanza y caminos para una acción sanadora.

6 pasos para crear seguridad dentro de nuestros hijos y en nosotros mismos

1. Obtenga apoyo para sus sentimientos, pero NO procese sus sentimientos delante de los niños
En medio de nuestro propio agobio, debemos tener en cuenta las necesidades de nuestros hijos. La forma de reaccionar de los adultos tendrá un gran impacto en el bienestar de sus hijos a largo plazo. Para su seguridad emocional, nuestros hijos necesitan nuestra fe y confianza, no nuestra desesperación y nuestro miedo. Tenga en cuenta que muchas veces los niños, que parecen no escuchar, escuchan todo mientras los adultos hablan por teléfono o entre ellos. Dése un espacio para expresar sus sentimientos con otros adultos en lugares donde los niños pequeños no puedan escucharlo. Cuídese a usted mismo para poder pasar a la acción positiva.

2. Obtenga ayuda si se siente ansioso o deprimido
Cuando se enfrenta un desastre, es normal sentirse abrumado por la tristeza, el dolor, la ansiedad y la ira. Para cuidar a nuestros hijos a largo plazo, debemos cuidarnos a nosotros mismos. Incluso cuando suceden cosas malas, nuestros hijos necesitan ver que vivimos nuestras vidas de la forma más alegre y completa posible. Hable con familiares o amigos. Busque consejo profesional si fuera necesario. No necesita atravesar esto en completa soledad.

Puede manejar un ataque de ansiedad haciendo el mismo ejercicio de centramiento simple y breve que enseñamos en nuestras clases: tome sensación de sus pies sobre el suelo, moviendo los dedos, sienta las manos abriéndolas y presionándolas contra algo, relaje los codos y las rodillas, tome aire y déjelo salir, otra vez; ahora, mire a su alrededor y concéntrese en algo que se encuentre cerca, si puede, deje que ésto le produzca alegría o calma.

3. Escuche a los niños
Brinde a los niños el espacio para hablar sobre lo que sienten, mientras, se concentran en las cosas que PUEDEN hacer para mantenerse a salvo. Bríndeles apoyo sin profundizar en sus sentimientos de malestar ni procesarlos en detalle.

Transmita a los niños afectados la misma tranquilidad que necesitamos para nosotros mismos. Por ejemplo, “Esto da miedo y es muy triste. Pero esteremos bien. Podemos mantenernos seguros la mayor parte del tiempo si sabemos cómo hacer algunas cosas y tenemos un plan de seguridad”.

Ya que los niños y los adolescentes no siempre hablan sobre sus sentimientos, es recomendable, de vez en cuando, preguntarles de forma directa, “¿Hay algo que quieras saber o te preocupa y no me hayas dicho?”
Para más consejos, consulte en Ayudar a los niños a recuperar su seguridad emocional después de una tragedia

4. Hable con sus hijos antes de que se enteren del desastre por otra persona
Cuando ocurre una tragedia grave, es probable que los niños escuchen o vean algo en la escuela, por internet, en la televisión, la radio del automóvil o por adultos que hablen cerca de ellos. Si bien no queremos crear más miedo, sí queremos abordar cualquier preocupación que los niños ya tengan, de forma constructiva y apropiada para su edad.

Si cree que su hijo se enteró de un desastre por otros, explíquele lo que sucedió de manera calmada y tranquilizadora.

• Primero, prepare el terreno. Por ejemplo, “Sucedió algo triste que lastimó a mucha gente. Estamos bien, pero es posible que hayas escuchado sobre esto, y quiero que sepas lo que pasó “.
• Luego, cuente de forma simple lo que sucedió sin detalles vívidos. Por ejemplo, “Hay un gran incendio cerca de nosotros. Es posible que tengamos que irnos rápido “. O “Hay una gran inundación muy lejos. Muchas personas tienen que abandonar sus hogares “. O: “Algunas personas hicieron algo muy malo. Estrellaron aviones contra algunos edificios grandes y muchas personas murieron “.
• Luego, brinde tranquilidad verdadera. Por ejemplo, “¡Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para ASEGURARME de que estemos a salvo!” O: “Aunque esto está muy lejos de aquí, pensemos en qué podemos hacer para que la gente sepa que nos importa”.
• Por último, aliente una comunicación continua. Por ejemplo, “¿Tienes alguna pregunta? Si te angustias o piensas mucho en ello, quiero que me lo digas para que podamos hablar “.

5. Limite la exposición de los niños a los medios para que no sean bombardeados con imágenes aterradoras
Así como usted controlaría lo que comen sus hijos para que no se enfermen, controle los medios que ven y escuchan tanto como sea posible. Considere también limitar su propia exposición. Hay una diferencia entre mantenernse informado para poder tomar medidas si fuera necesario y traumatizarse inútilmente por una sobreexposición a noticias impactantes.

6. Concéntrese en lo que SÍ PUEDE hacer
Tanto los niños como los adultos tienen el poder de cambiar la situación a través de acciones cotidianas. Al trabajar juntos como comunidad, sus acciones pueden generar cambios. Muestre empatía y solidaridad con otros que están luchando a través de acciones de apoyo, incluso acciones simples como publicar un mensaje afectuoso en las redes sociales o aportar un enlace útil, como este artículo, que sirva para ayudar.

También puede tomar un rol más activo o realizar acciones más relevantes. Por ejemplo, puede enviar donaciones a organizaciones de ayuda. Incluso pequeñas cantidades ayudan. Puede trabajar con otros para prepararse para otro eventual desastre. Puede hablar previniendo contra del daño que las personas se hacen mutuamente debido a prejuicios y falta de comprensión.

Viktor Frankl fue un psicoterapeuta, que estuvo prisionero en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. En ese escenario aterrador y desesperanzador llegó a la conclusión de que, si bien no podía controlar la mayoría de los eventos externos, podía elegir cómo respondería a esos eventos. Creó una forma de psicoterapia llamada Logoterapia, que ayuda a las personas a sanar al darle sentido a sus vidas.

Por lo general, podemos hacernos cargo de nuestra seguridad. y cuando las cosas están fuera de nuestro control, es importante recordar, como Viktor Frankl, que aún podemos elegir crear seguridad dentro de nosotros mismos.

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Fecha de Publicación: August 31, 2017   |   Última actualización: December 7, 2017


Traducción de María Gisella Gámez

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.


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