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A fin de mantenerse a salvo de agresiones, ciberbullying y otros perjuicios digitales, los jóvenes necesitan habilidades tecnológicas, habilidades socio-emocionales y adultos comprometidos que se involucren en su vida en línea.

Muchos niños se manejan con más destreza y confianza que sus adultos en el mundo de los videojuegos, de las redes sociales y otras tecnologías. Sin embargo, estas destrezas tecnológicas por sí mismas no son suficientes para proteger a nadie en línea. Para hacernos cargo de nuestra seguridad en entornos digitales, necesitamos el espectro completo de las habilidades fundamentales de seguridad socio-emocional, y mucha experiencia aplicándolas en diversas situaciones.

Los adolescentes también están más seguros cuando cuentan con adultos que se involucran en su vida en línea, porque el desarrollo socio-emocional se expande durante los años de la adolescencia. Por este motivo, muchos padres son reacios a dejar a sus hijos adolescentes solos en casa por muchos días y noches, aun cuando pueden pasar muchas horas solos diariamente, comportarse responsablemente la mayor parte del tiempo, suelen tener empleo, e incluso protegen y cuidan a sus hermanos menores.

La guía constante, confiable y respetuosa de los adultos comprometidos ofrece el apoyo y la protección que los jóvenes necesitan y merecen, a medida que desarrollan las habilidades necesarias para su independencia, tanto en persona como en línea. Esto incluye más oportunidades de practicar cómo responsabilizarse por sus propias palabras y acciones, independientemente de cómo se sientan al respecto, y una mayor experiencia en evitar meterse en problemas.

A continuación presentamos diez recomendaciones de Kidpower para que los adultos puedan proteger a los jóvenes en línea y, a la vez, prepararlos con habilidades apropiadas según su edad, para una vida en línea, que resulte segura y positiva:

1. Limite el tiempo frente a las pantallas, en relación a “cuándo” y “cuánto”. Limitar el tiempo de exposición a las pantallas es un tipo de límite que favorece el bienestar físico y emocional. Incluye decidir cuánto tiempo una persona joven puede estar frente a una pantalla y también a qué horas del día o de la noche puede estar conectado. Establecer estos límites de exposición a las pantallas ayuda a dejar tiempo para el descanso, para la actividad física, para jugar, para la comunicación presencial, entre otras actividades en el mundo real. Asimismo reduce el riesgo de los daños que pueden producirse cuando la actividad en línea se torna más absorbente, desconcertante o distractiva.

Los adultos a cargo de niños más pequeños pueden establecer ellos mismos el límite de tiempo que los niños pasan frente a las pantallas; los que están a cargo de adolescentes pueden llegar a una decisión sobre estos límites luego de conversar mucho con los jóvenes. Sea cual fuere el modo en que usted decida cuáles son los límites más apropiados para su familia, establézcalos con claridad, hágalos cumplir de manera consistente y revíselos regularmente a medida que los niños crecen.

2. Establezca límites con respecto a los espacios físicos para actividades en línea. Hasta que los jóvenes hayan adquirido las habilidades necesarias para estar seguros en línea, establezca límites para que las actividades en línea tengan lugar en espacios compartidos con la supervisión adulta necesaria para sus niños. Conversen juntos sobre distintas situaciones para que cada persona obtenga una comprensión compartida sobre los límites.

Por ejemplo, es posible que los jóvenes tengan que trabajar en un espacio privado cuando tienen una clase a distancia, para que cada alumno pueda concentrarse en su lección. Sus adultos pueden estar en otro espacio. Cuando la clase termina, los niños regresan a un espacio compartido físicamente, con mayor supervisión de los adultos, antes de comenzar otras actividades, como videojuegos, redes sociales o incluso investigaciones para sus proyectos escolares. Los cinco pasos presentados enCómo preparar a los niños para una mayor independencia también resultan útiles para apoyar el desarrollo de la independencia en línea.

3. Enseñe a los jóvenes que la comunicación en línea ofrece una falsa ilusión de privacidad y conexión. A los adultos también nos cuesta recordar todo el tiempo que realmente no conocemos a muchas de las personas con las que interactuamos en línea. Revise y practique sus reglas y hábitos familiares sobre la Seguridad con desconocidos y practique cómo aplicarlos en línea. Pregúnteles a sus niños: “¿Repartirías folletos con tu información personal a personas desconocidas que pasan por la calle?… Claro que no. Estar con otras personas en línea es como si te las encontraras por la calle; son desconocidos en un lugar público. De hecho, dado que no puedes verlos ni conoces sus nombres reales, tienes menos información sobre quiénes son cuando estás en línea que cuando te encuentras con alguien en persona”. Miren y comenten el video Cortometrajes de Kidpower: Episodio 3, “Privacidad en línea”.

4. Enséñeles a los niños a pensar primero antes de postear o compartir algo en línea, dado que cualquier cosa podría hacerse pública. Casi nunca es una opción segura postear, textear o compartir palabras, imágenes o videos que no nos gustaría que nadie vea en el mundo real. Hasta los amigos pueden hacer un mal uso de fotos, videos o mensajes. Dígales a los jóvenes: “Cuando pones algo en línea, pierdes el control sobre eso. Sin importar las garantías que puedan hacerse, es un error postear o textear cualquier cosa, en cualquier lugar en línea, que no quieras que vean tus padres, maestros, amigos, vecinos o empleadores”.

La razón por la cual decimos que casi nunca es seguro, es que en algunas situaciones excepcionales y graves, compartir algo personal en línea puede ser la alternativa más segura disponible para alguien. Por ejemplo, algunos prestadores de servicios de salud en línea, tales como prevención del suicidio o agrupaciones de LGBTQIA+ pueden constituir el lugar más seguro para que una persona joven acuda por ayuda. Muchas entidades prestigiosas brindan asistencia y salvan vidas mediante mensajería de texto y esta modalidad es cada vez más común, especialmente desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, determinar la calidad de un recurso en línea resulta difícil aun para los adultos y existe la posibilidad de que tales comunicaciones se hagan públicas de alguna manera.

Siempre que obtener ayuda con adultos conocidos sea una opción segura, los jóvenes están más seguros cuando acuden a adultos de confianza que los conocen en la vida real, y no a recursos en línea. Si somos líderes adultos fuertes y comprometidos cada día en la medida de nuestras posibilidades, es menos probable que los jóvenes acudan desesperadamente a recursos en línea cuando necesiten ayuda.

5. Enséñeles a los niños habilidades de ciudadanía digital para que aprendan a estar seguros y ser respetuosos en línea. Comparta y comente el Mensaje de seguridad y respeto de Kidpower: Cada uno de nosotros tiene derecho a ser tratado con seguridad y respeto y la responsabilidad de actuar con seguridad y respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Esto se aplica a cualquier lugar donde vayamos, tanto en persona como en línea, y a cualquier edad. Recuérdeles que usar tecnología es un privilegio y no un derecho, y que el ciberbullying y otras agresiones en línea, van contra sus valores. Establezca reglas y consecuencias claras para el mal uso de la tecnología que resulte dañino para otras personas o peligroso para ellos. Mire el video Cortometrajes de Kidpower. Episodio 2: Ciudadanía Digital y use el Acuerdo de Seguridad sobre Ciudadanía Digital para elaborar un acuerdo en relación a todo lo que está permitido y lo que no lo está, en su familia.

6. Enséñeles a los jóvenes a preguntarle a usted primero antes de cambiar sus planes acerca de sus actividades en línea, incluso antes de compartir información personal sobre sí mismos, sobre sus amigos, miembros de su familia u otras personas, mientras están en línea, por ejemplo cuando completan una encuesta, crean una cuenta, se unen a un grupo o a un videojuego, comparten una foto o un video, etc.

La información personal incluye nombres, nombres de usuario de cuentas, domicilios, números telefónicos, contraseñas, lugares de trabajo, números de tarjetas bancarias, fotos, videos, y mucho más. Dígales a los jóvenes que si no están seguros sobre si una información es personal o no, deben asumir que sí es personal y NO compartirla hasta haber preguntado primero a sus adultos. Si los niños hablan con los adultos con regularidad, irán afianzando la habilidad de discernir qué tipos de información son personales.

7. Sea explícito acerca de los casos en que los jóvenes SIEMPRE deben obtener su permiso. Por ejemplo, necesitan obtener su permiso antes de aceptar regalos u ofrecimientos de cualquier persona en línea; antes de entablar una comunicación con nuevas personas en línea, incluso en el ámbito de los juegos y las redes sociales; antes de pasar de una conversación por texto a una por voz y antes de agregar video a una conversación por voz; antes de compartir fotos o videos; y antes de hacer planes para encontrarse en persona con alguien que no conocían bien previamente en la vida real, independientemente de si se conocieron en línea o en persona.

8. Enséñeles a los niños qué hacer en caso de notar palabras, comportamientos, imágenes o videos de índole sexual, amenazante o violenta, así como cualquier comportamiento que los haga sentir incómodos. Practiquen juntos cómo apartar su cara para dejar de mirar; practiquen cerrar el dispositivo, alejarse de él o guardarlo; practiquen cómo encontrar a un adulto que pueda ayudarlos; practiquen cómo persistir e interrumpir a los adultos para contarles lo sucedido. Dígales a los niños más pequeños: “Si lees o ves algo que te asusta, te parece raro o incómodo, apártate de la computadora y cuéntamelo de inmediato”.

9. Enséñeles a los jóvenes a proteger su hardware y sus cuentas para que no sean vulnerados o queden expuestos. Esto incluye enseñarles modos seguros de almacenar contraseñas y consultar con usted antes de abrir o responder mensajes que parezcan de algún modo inesperados o inusuales; antes de abrir archivos adjuntos o enlaces dentro de un mensaje; antes de responder a ‘ofertas especiales’; y antes de responder a mensajes que indiquen que algo no funciona bien en su cuenta y que piden que hagan clic en un enlace para ‘solucionar’ el problema.

10. Infórmese acerca de lo que sus plataformas digitales, incluidas las de aprendizaje a distancia, ofrecen o no para la seguridad de sus usuarios. No hace falta que se vuelva un experto en toda clase de plataformas, y para mantener a los niños seguros, sí necesita informarse sobre las plataformas y servicios que los jóvenes usan o quieren usar. Conozca qué políticas y prácticas promueven sus proveedores de servicios de internet y telefonía móvil para la protección de los jóvenes. Conozca las políticas y prácticas relacionadas con las aplicaciones, cuentas de redes sociales, videojuegos individuales y para múltiples jugadores que su familia esté interesada en usar. Hable con usuarios experimentados de dichas plataformas para conocer cómo prevenir que los jóvenes hagan compras o hagan pública determinada información inadvertidamente. Aprenda sobre las plataformas que los educadores esperan que sus hijos usen para participar en sus clases en línea y para colaborar en proyectos con sus compañeros. En relación a todos estos espacios, conozca los mecanismos para denunciar ciberbullying, acercamientos a los jóvenes, con intenciones sexuales y otras actividades peligrosas.

Por último, dé un buen ejemplo y limite usted mismo su tiempo en línea; priorice pasar tiempo con sus hijos desconectados de internet. Recuerde que las habilidades para mantenernos seguros en línea son las mismas que necesitamos para estar seguros en el mundo real. La mejor manera de proteger a los jóvenes de los peligros en línea es también la mejor manera de protegerlos de otros peligros. Aunque a veces pueda estar ocupado o estresado, sea una persona positiva que encuentra tiempo para conversar. Usted quiere que los niños le cuenten lo que están haciendo y que le pregunten sobre cualquier cosa que les parezca confusa o extraña. Note cuando se comportan estresados, retraídos o reservados. Tómese el tiempo para escuchar y prestarles atención a los niños y adolescentes presentes en su vida. Leer Estrategias de Kidpower para la seguridad en línea, y en cualquier otro lugar.

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Fecha de Publicación: April 12, 2021   |   Última actualización: April 12, 2021

Traducción de María Gisella Gámez

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.

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