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“Si hablamos de seguridad, el Primer Momento de Aprendizaje es el mejor momento, si se aprovecha para sumar comprensión y habilidades en lugar de generar ansiedad o miedo”.

Mantener seguros a los niños es el mayor deseo de la mayoría de las familias. El siguiente artículo ha sido extraído de los libros (en inglés) The Kidpower Book for Caring Adults y Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers.

En Kidpower creemos que los bebés ya vienen aprendiendo sobre “Seguridad con las Personas” desde antes de nacer. Sin embargo, cuando los bebés, niños pequeños y en edad preescolar comienzan a ser más independientes y a salir al mundo, los padres tienen muchas preguntas sobre cómo apoyar a sus hijos para que estén seguros cuando comienzan a conocer e interactuar con otras personas, tanto con adultos como con otros niños.

Algunos padres se preocupan porque sus hijos son “demasiado tímidos”, se ponen ansiosos y se aíslan cuando están con personas que no conocen bien. Otros padres se preocupan porque sus hijos son tan confiados que tratan a cualquier persona como si fuese su nuevo mejor amigo. Algunos padres temen porque sus hijos se esfuerzan tanto por complacer a otros, que pueden resultar dominados. Otros padres temen que sus hijos sobrepasen los límites de sus pares y de otros adultos.

A continuación, les ofrecemos algunas respuestas de Kidpower a las inquietudes que nos hacen llegar muchísimas familias, padres y otros adultos responsables, con respecto a los niños pequeños que tienen a su cuidado.

¿Qué es lo que más debería preocuparme con respecto a alguien que quisiera lastimar a mi hijo?

En Kidpower, creemos que la mayoría de las personas son buenas. Lamentablemente, las pocas personas hacen cosas muy destructivas pueden afectar seriamente la seguridad de todos. La realidad es que cualquier persona puede ser un potencial peligro para un niño. Estadísticamente, los niños tienen muchísimas más probabilidades de resultar lastimados por alguien que conocen que por una persona desconocida. Por eso es tan importante enseñarles acerca de los límites. Sin embargo, aun en los lugares más seguros, siempre existe el riesgo de que los niños sufran un trauma si se pierden o si un adulto hace algo peligroso. Por esta razón los niños necesitan tener Planes de Seguridad para seguir.

En el día a día, los niños se ven expuestos a enfrentar problemas sociales como sentirse ofendidos porque se les deja de lado o porque alguien dice algo poco amable; reaccionar de forma demasiado pasiva o demasiado agresiva cuando se sienten frustrados; dejarse llevar por la idea de hacer algo potencialmente peligroso con alguien más; y no saber persistir para obtener ayuda de los adultos que están ocupados.

¿Cómo puedo proteger mejor a mis hijos antes de dejarlos estar solos con otras personas por primera vez en la escuela o en otro grupo?

Nada puede reemplazar tu supervisión de las personas que quedan a cargo de tus hijos. Independientemente de dónde se encuentren tus hijos, es importante que te asegures de que las personas responsables de su bienestar garanticen un entorno seguro, respetuoso y afectuoso en el que los adultos presten mucha atención y estén totalmente a cargo.

Algo que puedes hacer para preparar a tus hijos para que aprendan a proteger su propio bienestar es darles una base sólida con las habilidades de “Seguridad con las Personas” que enseña Kidpower. La mayoría de los problemas pueden prevenirse si los niños y sus adultos han practicado cómo pedir ayuda, establecer límites, proteger sus sentimientos, mantenerse a cargo de sus cuerpos, conocer su Plan de Seguridad si se pierden y Preguntar Primero a sus adultos antes de cambiar su plan sobre dónde van, qué hacen y con quién están. No basta con decirles a los niños lo que tienen que hacer; también tienen que practicar.

Con recursos como los Cómics de Seguridad de Kidpower y los talleres podrás adquirir herramientas útiles para presentar y practicar estas habilidades y conceptos básicos de Seguridad con las Personas con tus niños de un modo entretenido y apropiado para su edad.

¿Cómo puedo alentar a mis hijos a que se lleven bien con sus pares y respeten a los adultos a cargo cuando están con grupos de niños de su edad en la escuela u otros lugares, y al mismo tiempo que se cuiden ellos mismos?

Contar con buenas habilidades para establecer límites ayuda a los niños (y a las personas de cualquier edad) a expresarse por sí mismos y en favor de otros de un modo respetuoso y convincente. Llevarse bien significa saber cómo pedir lo que quieres y explicar lo que no quieres, sabiendo que hay cosas que no son una elección (por ejemplo, hay que hacer silencio durante la hora del cuento o de la ronda y tener las manos quietas). Llevarse bien también significa comprender que no siempre te sales con la tuya, así que tienes que escuchar y aprender otros puntos de vista para jugar de un modo cuidadoso y divertido para todos.

Pase lo que pase, tus hijos deben saber que los problemas no deben ser secretos y que, si tienen un problema, su tarea es seguir contándolo hasta conseguir ayuda.

Tener reglas claras y entender cómo funcionan ayuda a prevenir la vulnerabilidad. Por ejemplo, cuando niños, aprendemos a esperar el cambio del semáforo en la senda peatonal o respetar las indicaciones de los agentes de tránsito; aprendemos cuáles son las reglas para jugar con los amigos o las reglas en el recreo de la escuela. Del mismo modo los niños necesitan aprender cómo desechar las palabras hirientes que reciben y cómo evitar decirles cosas hirientes a los demás; cómo alejarse de alguien que no está actuando de forma segura; cómo recordar que el contacto y los juegos tienen que ser la elección de todos, seguros y estar permitidos; cómo establecer límites; cómo preguntar primero; y cómo obtener ayuda cuando la necesitan.

¿Cuáles son los límites sociales apropiados que debemos enseñarles a nuestros hijos – y a qué edad deben comenzar estas lecciones?

Con intención o sin ella, estas lecciones comienzan desde antes del nacimiento. La lección social más importante que los padres pueden darle a sus hijos es tener ellos mismos buenos límites sociales y luego utilizar la comprensión de estos límites en sus interacciones con sus hijos, desde el nacimiento. Aunque un bebé no lo entienda, responderá a la tensión, al tono de voz y al lenguaje corporal.

En cuanto puedan moverse y empiecen a entender, los niños pueden ser entrenados para aprender diferentes tipos de límites sociales. Empieza por notar y apreciar lo que cada niño PUEDE hacer y construye a partir de ahí. Aunque tengas que guiar al niño una y otra vez durante unos años, confía en que estas lecciones se van asimilando.

Sin importar qué edad tengan, no fuerces a los niños a recibir afecto. Defiende a tu hijo ante tus familiares y amigos para asegurarte de que las caricias y los juegos son aceptados por cada persona, son seguros y están permitidos por el adulto a cargo (¡tú!).

Un bebé que gatea y quiere acariciar a un gato necesita una estrecha supervisión mientras se le enseña verbal y físicamente a “ser amable”, y los niños pueden aprender a “ser amables” para tocar a cualquier persona. Incluso a edades tempranas, los niños tienen que empezar a aprender a NO tocar a veces. No se toca la estufa porque está “CALIENTE”. Puedes brincar sobre papá, pero no cuando está enfermo. Muchas cosas se pueden tocar, pero NO llevárselas a la boca.

Tener buenos límites sociales significa conocer tus derechos y ser capaz de decir lo que te parece bien y lo que no; saber cómo ser cuidadoso con tu cuerpo y tus palabras, para no sobrepasar los límites de los demás; saber que todos tus sentimientos están bien, pero que puedes aprender a expresar tus sentimientos de manera que no resulten destructivas para los demás; y, en definitiva, saber cómo defender los derechos de los demás para ayudar a que el mundo sea un lugar más seguro y feliz para todos.

A medida que desarrollan más el lenguaje y la comprensión, los niños pequeños y en edad preescolar pueden empezar a utilizar habilidades muy específicas para ellos mismos. Por ejemplo:

“Di: ‘Por favor, para. No me gusta eso'”.
“Escucha sus palabras”.
“Dale a ella más espacio”.
“Aléjate”.
“Tira esas palabras hirientes”.
“Usa tu Poder de la Boca Cerrada”.
“Usa tu Poder de Manos Abajo”.
“Di, ‘Yo estoy usando esto ahora. Puedes tenerlo cuando termine'”.
“Tendrás que esperar tu turno”.

¿Qué deberíamos enseñarles a nuestros niños acerca de cómo interactuar con personas desconocidas?

Es muy lamentable que en inglés la palabra “stranger” (desconocido) rime con “danger” (peligro) porque el concepto “Stranger Danger” (Los extraños son peligrosos) promueve el miedo sin hacer que los niños estén más seguros.

En lugar de eso, nosotros enseñamos a los niños acerca de la Seguridad y la Atención con personas desconocidas.

Las reglas de seguridad con personas desconocidas son diferentes cuando los niños están con sus adultos o cuando están solos. Cuando tus hijos están contigo, pueden hacer todo tipo de cosas con todo tipo de personas, siempre que te parezca bien. Sin embargo, los niños pequeños solo están realmente contigo cuando están en contacto físico contigo o están a tu alcance y estás prestándoles atención. Si te alejas un poco de ellos y te distraes aunque sea un momento, están solos.

Por eso es importante enseñarles a los niños pequeños a alejarse y a Preguntarte Primero a ti o a quien esté a su cuidado cada vez que se encuentren con algo o alguien que no les resulte familiar, ya sea un trozo de cristal roto brillante, una interesante caja de cerillas, una pastilla muy roja, un bonito bicho, un animal tan suave como un peluche o una persona amable. También es importante que aprendan a “Preguntar Primero” antes de salir corriendo y alejarse de ti o antes de esconderse.

Cuando tus hijos están contigo, puedes decirles cuándo te parece bien que digan “Hola” o saluden a un desconocido, que tomen algo de un desconocido o, si lo desean, incluso que den la mano a alguien. La regla es que TÚ decides cuándo está bien y cuándo no. Los niños pueden protestar, pero están acostumbrados a la idea de que los adultos pueden decidir muchas cosas que ellos no pueden.

Con los niños más pequeños, solemos empezar introduciendo las reglas de seguridad con animales que no conocen bien y luego aplicamos estas mismas reglas a las personas que no conocen bien. La regla de seguridad es que los niños deben Preguntar Primero a los adultos antes de acercarse a un animal o jugar con él, a menos que lo conozcan muy bien.

Una vez que los niños sean lo suficientemente mayores para entenderlo, puedes practicar esto con animales de peluche. Juega al juego de “Preguntar Primero” describiendo el contexto para que el niño sepa dónde se encuentra, por ejemplo, en los juegos del parque, y dónde está su adulto, quizás en un banco del parque. Finge que el animal se acerca al niño y enséñale a Alejarse y Preguntar Primero si puede tocarlo. Su adulto puede decir: “Gracias por Preguntar Primero. Vamos a preguntarle al dueño si puedes tocarlo”. O bien, “Gracias por Preguntar Primero. Una ardilla es un animal salvaje. Mejor solo vamos a mirarla desde aquí”.

Puedes enseñarles a los niños que las reglas de seguridad con las personas son las mismas que con los animales. No tienes que preocuparte, sólo tienes que seguir tu Plan de Seguridad. Un extraño es simplemente una persona que no conoces bien. Cuando estás solo, tu tarea es Alejarte y Preguntarle Primero a tu adulto antes de hablar, aceptar algo o acercarte a una persona extraña.

Puedes practicar con los niños simulando ser un desconocido que quiere estrechar su mano (o mostrarles un cachorro o darles una pelota) y guiarlos para que se alejen y digan a su adulto: “Un desconocido quiere darme la mano”. Su adulto puede decir: “Gracias por Preguntar Primero. Vamos juntos”.

En los lugares en los que los niños se encontrarán con mucha gente que no conocen, diles cuáles son las reglas para ese lugar concreto. Por ejemplo: “Vamos a ir a una fiesta del barrio en la que conocemos a muchas personas, pero puede que no te acuerdes de ellos. Puedes estar cerca y decir ‘Hola’ a la gente en cualquier lugar de esta sala, pero no salgas de la sala sin Preguntarme Primero”.

O bien: “Este es el primer día del jardín de infantes y vas a conocer a muchas personas por primera vez. Son desconocidos para ti y tú eres un desconocido para ellos. La maestra también es una persona desconocida para ti en este momento, y está bien que estés con ella porque yo estoy de acuerdo. La maestra es la persona adulta encargada de velar por tu seguridad cuando yo no estoy, así que puedes hablar con ella si tienes algún problema”.

O: “Estamos en el parque. Me voy a sentar en este banco a hablar con mi amigo mientras tú juegas. Puedes jugar con niños que no conozcas, pero quédate aquí en esta zona y acércate a mí para Preguntarme Primero antes de cambiar de plan. Como estaré conversando y puede que no te escuche, asegúrate de tomar mi mano y mirarme a los ojos cuando me Preguntes Primero”.

¿Qué deberíamos enseñarles a nuestros hijos acerca de interactuar con adultos que ellos conocen?

Algunos niños son muy amigables desde el principio y otros son muy tímidos o reservados. Creemos que los niños más pequeños no deben relacionarse socialmente con los adultos hasta que se sientan preparados. Ser amables y reconocer a las personas socialmente es una necesidad de los adultos, no de los niños.

Los niños pueden aprender a saludar a un adulto que conozcan estableciendo contacto visual, saludando con la mano y diciendo “Hola” o “Adiós”. Sin embargo, esto debe sugerirse con suavidad y no forzarse. Si a un niño le resulta difícil saludar a personas que recién conoce, lo mejor es que tú mismo modeles el comportamiento y dejes que el niño decida saludar a los demás a su manera y a su propio ritmo.

Si un adulto es un miembro de la familia o un amigo íntimo, tal vez tengas que explicarle que la regla en tu familia es que los niños no tienen que abrazar o besar a nadie ni sentarse en el regazo de nadie a menos que quieran hacerlo. Los niños reciben un mensaje muy confuso sobre sus límites personales cuando se les presiona para que sean cariñosos. Nuestro principio de Kidpower es que las caricias o los juegos para jugar, bromear y mostrar afecto deben ser una elección de cada persona, deben ser seguros y permitidos por los adultos a cargo.

Por último, los niños son muy literales y los padres deben expresar claramente para sus hijos en los distintos entornos, cuál es el plan sobre dónde van, con quién están y qué hacen. Salvo en casos de emergencia en los que no puedan Preguntar Primero, la tarea de un niño es Preguntar Primero a sus padres antes de cambiar el plan, incluso si está con adultos que conoce.

¿Cómo puedo enseñarles a mis hijos a manejarse en una situación social de gran carga emocional, como sufrir bullying, recibir insultos u otros conflictos?

Diles a tus hijos que tienen el derecho de estar y sentirse seguros dondequiera que vayan, y la responsabilidad de actuar con seguridad hacia los demás. Si otro niño dice o hace algo que es hiriente o que da miedo, su Plan de Seguridad es expresarse para detenerlo, si puede, y si no funciona, marcharse y buscar ayuda. Los niños pueden aprender a proteger sus sentimientos tirando las palabras hirientes a un cubo de basura imaginario y diciéndose algo bueno a sí mismos.

Para obtener sugerencias específicas sobre cómo manejar diferentes problemas, lee nuestro artículo Bullying en la escuela en la biblioteca de nuestro sitio web.

¿Cómo puedo aumentar la confianza social de mis hijos?

Enséñales a tus hijos que la vida es una aventura y que son héroes que pueden hacerse cargo de su bienestar emocional y físico la mayor parte del tiempo. La mejor manera de fomentar la confianza de todo tipo es darles a los niños la oportunidad de practicar cómo manejar diferentes tipos de desafíos, y entrenarlos para que tengan éxito en cada paso del camino.

El método de enseñanza con Prácticas Exitosas de Kidpower muestra cómo tomar situaciones que son relevantes para los niños, crear juegos de rol que aborden las preocupaciones, adaptarlas a las capacidades de un niño determinado y dividir las habilidades en pasos alcanzables. Para los niños más pequeños, suele ser muy efectivo realizar demostraciones sobre qué hacer, usando juguetes o títeres.

¿Cómo ayudo a mis hijos para que aprendan aprender a protegerse de conflictos físicos?

La mayoría de los conflictos físicos pueden evitarse con una supervisión adecuada por parte de los adultos, combinada con buenas habilidades de Kidpower para todos. Los niños más agresivos pueden aprender a controlar su cuerpo y sus palabras. Los niños más pasivos pueden aprender a establecer límites claros y a alejarse cuando alguien se comporta de forma problemática. A los niños de seis años en adelante, les enseñamos habilidades de autodefensa física para que las utilicen SOLO si están a punto de ser heridos y no pueden alejarse y buscar ayuda.

“Mis amigos y mi familia dicen que no debería meterme cuando nuestros niños tienen problemas, porque creen que hay que dejar que ellos mismos los resuelvan”. ¿Qué opinan sobre esto?

Hasta que no tengan la capacidad de gestionar los problemas por sí mismos, los niños necesitan la supervisión de un adulto. La mayoría de los adultos no dejaría que los niños resuelvan solos un problema que surja con coches, con fuego, cuchillos o lagos porque alguien podría resultar herido. La mayoría de los adultos no se quedarán de brazos cruzados si un niño empieza a tirar bloques por la ventana o a embarrar la comida en la alfombra, porque este comportamiento es destructivo aunque nadie vaya a resultar herido. Entonces, ¿por qué los adultos abandonan a los niños esperando que resuelvan las cosas por sí mismos cuando se trata de problemas con otras personas?

Como adultos, somos responsables de crear culturas de cuidado, respeto y seguridad para los jóvenes en nuestras vidas. Los padres de los niños más pequeños deben intervenir cuando las cosas empiezan a ser inseguras y los niños no son capaces de resolverlas bien por sí mismos. Las intervenciones positivas simples pueden ser muy eficaces para enseñar a los niños a expresarse por sí mismos y a escuchar a los demás.

En el caso de los niños mayores, los adultos pueden modelar un poderoso liderazgo positivo interviniendo para conversar sobre lo que está sucediendo, declarando valores, haciendo preguntas para explorar si estos valores se están honrando y explorando opciones para que todos puedan pasar un buen momento.

A cualquier edad, creemos que la consecuencia más eficaz de un comportamiento inseguro es que todos practiquen cómo hacerlo de forma segura representando el problema y enseñando a los niños a ser respetuosos y cariñosos con los demás.

¿Cómo puedo proteger a mis hijos para que no se pierdan?

Perderse es traumático para un niño y que un hijo se pierda es muy traumático para los padres. En primer lugar, trata de evitar que los niños se pierdan haciendo todo lo posible para asegurarte de que eres plenamente consciente de dónde están, cuando están en un lugar público. Es fácil distraerse hablando con alguien o mirando a alguien. Recuerda que un niño pequeño no está realmente contigo cuando está en una tienda o en otro lugar público concurrido, a menos que estés sujetándolo o que el niño te esté sujetando a ti. Además, establece un Plan de Seguridad en caso de que el niño se pierda. Tan pronto como los niños puedan entenderlo, cada vez que vayas a un lugar público concurrido, pregunta: “¿Cuál es nuestro Plan de Seguridad si nos perdemos?” Los niños pueden practicar cómo NO salir de la zona pública, ir a la caja del lugar, interrumpir a un adulto ocupado y pedir ayuda. Pueden aprender a pedir ayuda a una madre con hijos pequeños. En las actividades de grupos más grandes diseñadas para niños pequeños, los padres a veces escriben sus números de teléfono móvil en los brazos de sus hijos por si se pierden entre la multitud.

¿Qué más puedo hacer para ayudar a mis hijos a tener experiencias seguras y positivas con nuevas personas?

Como adulto, asegúrate de dar un buen ejemplo. Los niños aprenden más de tu ejemplo que de cualquier cosa que puedas decirles.

Recuerda que los mensajes de miedo no hacen que los niños estén más seguros, sino que les generan ansiedad. La práctica exitosa tiene muchas más probabilidades de reducir la ansiedad y aumentar la capacidad. Con un poco de apoyo, la mayoría de los niños pueden llegar a disfrutar de conocer gente nueva, establecer relaciones positivas y ver los problemas como oportunidades para aprender y crecer.

Cuando los niños tienen problemas para relacionarse con los demás, hemos comprobado que la mejor manera de cambiar su comportamiento es practicar con ellos lo que se quiere que hagan y luego entrenarlos en el momento para que apliquen este comportamiento en la vida real.

Aprende tú mismo. Explora nuestro sitio web kidpower.org: encontrarás una infinidad de recursos en inglés y en español, incluyendo un boletín electrónico gratuito, artículos gratuitos, podcast gratuitos, publicaciones a la venta en español e inglés e información sobre servicios.

Encuentra talleres como los que ofrece Kidpower, en los que puedas participar junto a tus hijos.

También puedes consultar esta guía sobre cómo elegir un buen programa de defensa personal.

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Fecha de Publicación: December 23, 2021   |   Última actualización: December 23, 2021

Traducción de María Gisella Gámez

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.

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