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La mayor parte de los daños causados por el bullying son prevenibles. Utiliza estas 8 guías de habilidades ahora para practicar estrategias comprobadas que ayudan a prevenir y detener el bullying.

Practica por tu propia seguridad, o guía a tu hijo o alumno en la práctica. Adultos, adolescentes y niños usan estas habilidades de manera diaria para evitar o poner fin al bullying en la escuela, en el trabajo, en sus comunidades y en línea.

Cualquier padre, educador u otro adulto solidario puede guiar a los jóvenes en la práctica de estas habilidades. Puedes guiar a una sola persona o a un grupo.

Para información adicional sobre seguridad en línea, lee 10 Acciones para prevenir y detener el ciberbullying.

¿Qué es el bullying?

El bullying se produce cuando una persona o un grupo intenta deliberadamente hacer que otra persona se sienta molesta, asustada o avergonzada. Las personas a menudo tienen comportamientos de bullying dirigidos hacia otras personas que tienen alguna diferencia de comportamiento, apariencia, cultura, raza, clase, capacidad o identidad. Hay cuatro tipos de bullying:

Físico: significa lastimar o intimidar a alguien de manera física.
Verbal: significa burlarse o hacer bromas hirientes.
Psicológico: significa dejar a alguien por fuera o decir cosas negativas para que los demás piensen menos de esa persona.
Cyberbullying: significa usar la tecnología móvil y entornos en línea para lastimar a alguien emocional y socialmente.

Habilidad #1: Actúa con atención, calma, respeto y confianza

Es menos probable que alguien te moleste y más probable que te escuchen si caminas, te sientas y actúas con atención, calma, respeto y confianza. Proyectar una actitud positiva y asertiva significa llevar tu cabeza en alto, mantener tu espalda erguida, caminar enérgicamente, mirar alrededor y mantener el rostro y el cuerpo en calma. Mantenerte atento también te ayuda a detectar problemas para que puedas solucionarlos lo antes posible.

Para practicar, muestra a los jóvenes la diferencia entre actuar de manera pasiva, agresiva y asertiva, con tu lenguaje corporal, tono de voz y elección de vocabulario. Haz que tus alumnos atraviesen el aula o habitación, dándoles instrucciones sobre cómo realizar la práctica con éxito, por ejemplo: “Camina con calma, respeto y confianza hacia (un lugar al otro lado del espacio)”. Brinda comentarios constructivos positivos, como: “Ahora da pasos más grandes”, “Mira a tu alrededor”, “Endereza la espalda” y “¡Lo estás haciendo genial!”

Habilidad #2: Aléjate de una manera poderosa y positiva
 

La mejor táctica de autoprotección se llama “negarse a ser el objetivo”, lo cual significa “no estés ahí”. Dejar una situación insegura suele ser la solución más sabia y efectiva para alejarte de los problemas. Actúen representando un escenario en el que un joven camina por el pasillo de la escuela (o cualquier otro lugar donde alguien podría hacerle bullying). Puedes fingir que eres un niño mayor que actúa agresivamente parándote junto a la pared diciendo cosas hirientes. Primero pregunta cuáles podrían ser esas palabras hirientes, ya que lo que puede resultar insultante o molesto es diferente para cada persona, en diferentes lugares y ocasiones. Si no se te ocurre qué decir, simplemente señala con el dedo a la persona que practica y grita: “¡BLA! ¡BLA! ¡BLA!”

Guía a cada alumno para que se desvíe, evite pasar cerca tuyo y se mantenga fuera de tu alcance cuando pretendes ser un bully. Recuerda a los alumnos alejarse con atención, calma, respeto y confianza, regresando a ver hacia atrás para que noten dónde está la persona que los está molestando. Guía a tu alumno para que se aleje de manera asertiva, diciendo algo neutral en un tono de voz normal, como: “¡Hasta luego!” o “¡Que tengas un buen día!”. Señala que salirse de la fila o cambiar de asiento suele ser la opción más segura para alejarse de alguien que actúa de manera insegura.

Habilidad #3: Establece límites sobre el comportamiento irrespetuoso o inseguro
 

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Nuestro libro sobre el bullying (disponible únicamente en inglés), está disponible en Amazon en edición impresa y Kindle. Practicar qué decir y hacer prepara a los jóvenes para hacerse cargo de su seguridad física y emocional, aumentar su confianza y desarrollar relaciones positivas entre pares. Guía a niños y adolescentes para que tengan éxito en practicar las siguientes ocho habilidades de Kidpower, utilizando ejemplos que sean relevantes para sus propias vidas.

Recuérdales a los niños y adolescentes que es parte de sus valores mantener un entorno acogedor y seguro para todos, y que ser cruel o hiriente está mal, ya sea en persona, a través de las redes sociales, mediante mensajes de texto, en línea o de cualquier otra manera. Dales un buen ejemplo poniendo atención a lo que dices y haces. Aborda de inmediato cualquier lenguaje o comentario prejuicioso, incluso si es “sólo una broma”. Enséñales a los jóvenes a expresarse sobre el lenguaje irrespetuoso dirigido a ellos o a otras personas, diciendo cosas como: “Eso no sonó amable”. O “Eso suena prejuicioso”. O “Por favor, deja de decir eso”. Déjales saber que comprenderás si no se sienten seguros al expresarse y que entonces su trabajo es buscar la ayuda de un adulto.

Los límites también pueden ser importantes al lidiar con comportamientos agresivos o amenazantes en situaciones en las que no es posible simplemente irse. Esperar y desear que un problema de seguridad desaparezca por sí solo suele dar tiempo para que el problema se agrave. Por supuesto, si esto sucede, tomarás medidas para detener este comportamiento de inmediato. Sin embargo, si tu alumno está preocupado o ha tenido este problema en el pasado, practicar cómo escapar de manera segura en el momento puede ser muy empoderador. Pídele al alumno que te dé ejemplos, como ser seguido por alguien, encerrado en el baño o atrapado en el pasillo.

Finge seguir a cada alumno y luego, muy suavemente, simula clavar tu dedo en su espalda. Haz esto con mucho cuidado; el propósito es practicar qué hacer en lugar de lastimar o asustar. Guía al alumno para que se voltee, se pare derecho, levante sus manos frente su cuerpo como una cerca, manteniendo los codos doblados cerca de su cuerpo, las palmas hacia afuera y abiertas y diga con una voz fuerte: “¡Para!”. Retrocede y guía a tu alumno para que se aleje.

Luego pretende estar bloqueando la puerta de un aula o del baño. Señala con el dedo a tu alumno y grita: “¡BLA! ¡BLA! ¡BLA!”. Guía al alumno para que establezca un límite usando una voz tranquila pero clara y palabras educadas y firmes, ni quejosas ni agresivas. Por ejemplo, “¡PARA! Por favor, sal de mi camino. Sólo quiero irme. Retírate de mi camino. ¡Solo quiero irme!”. Hazte a un lado y guía al alumno para que se aleje.

Los niños y adolescentes necesitan apoyo para aprender y utilizar estas habilidades. Anímalos a intentarlo y ofrece palabras de aliento cuando lo hacen, incluso si al principio no lo hacen bien. Ten en cuenta que esto puede ser muy difícil y puede actuar como detonador emocional para los jóvenes (y tal vez para ti también).

Habilidad #4: Usa tu voz
 

Two kids practicing "Stop Power" and having fun learning Kidpower self-defense skills!La mayoría de los jóvenes que hieren a otros a propósito no quieren ser descubiertos. Gritar y hablar en voz alta llama la atención sobre un problema de bullying o cualquier tipo de comportamiento inseguro. Supongamos que están siendo amenazados físicamente o lidiando con otro niño que los empuja, tropieza o golpea. Puedes practicar fingiendo que estás a punto de actuar de manera insegura, sin en realidad hacer nada dañino.

Guía a los alumnos para que se aparten y griten “¡NO! ¡PARA! ¡ALÉJATE! ¡AYUDA!” muy fuerte. Guíalos para que practiquen gritar “¡PARA! ¡Eso no me gusta!”. Guíalos para que enderecen su cuerpo, miren a los ojos a la persona que está haciendo bullying y hablen con voz firme, manteniendo ambas manos frente a su cuerpo con las palmas hacia afuera, como una pared. Si esto no funciona de inmediato, practica cómo gritar pidiendo ayuda de una manera que llame la atención sobre el problema. Por ejemplo: “¡PARA! ¡FUERA DE MI CAMINO! ¡AYUDA! ¡LLAMEN AL MAESTRO! ¡________(nombre) ME ESTÁ HACIENDO BULLYING!”. Recuerda a los alumnos alejarse y acudir a un adulto para informar lo sucedido y obtener ayuda lo antes posible.

Habilidad #5: Protege tus sentimientos de insultos y comportamientos hirientes
 

La mayoría de las escuelas, grupos de jóvenes y familias quieren brindar un entorno afectuoso. La realidad es que, no importa cuán comprometidos estemos con la seguridad y el respeto, no todos los lugares tienen el mismo compromiso, e incluso cuando lo tienen, la gente igual cometerá errores. Es por esto que aprender a proteger sus sentimientos de los insultos puede preparar a los niños y adolescentes para hacerse cargo de su seguridad emocional durante toda su vida. Conversa con los alumnos cómo hablar, escribir, enviar correos electrónicos o mensajes de texto de manera hiriente para cualquiera hace que los problemas sean más grandes, no mejores. Su trabajo es mantenerse a cargo de lo que dicen y hacen, sin importar cómo se sientan por dentro.

La técnica del basurero de Kidpower ayuda a quitarles el poder a las palabras hirientes al escuchar a alguien decirlas en voz alta, atraparlas e imaginar que las tiras a la basura. Hacer esto físicamente y en voz alta ayudará a los alumnos a evitar llevarse dentro las palabras hirientes y guardarlas en su imaginación. Practica atrapar y tirar las cosas feas que otras personas dicen a un basurero. Luego, guía a los alumnos para que utilicen un diálogo interno positivo al decirse algo positivo en voz alta y guardar dentro esas palabras. Por ejemplo, si alguien dice: “No me gustas”, puedes tirar esas palabras a la basura y decir: “A mí me gusta quien soy”. ” Si alguien dice: “Eres estúpido”, puedes desechar esas palabras y decir: “Soy inteligente”. Si alguien dice: “No quiero jugar contigo”, entonces puedes desechar esas palabras y decir: “Encontraré otro amigo”. Para conocer formas adicionales de proteger tus sentimientos a cualquier edad, lee Desencadenantes, ataques emocionales y técnicas de seguridad emocional.

Habilidad #6: Exprésate en favor de la inclusión positiva
 

Haz clic para obtener este póster gratuito y colocarlo en tu hogar, escuela, oficina u organización juvenil, como recordatorio y para iniciar la conversación sobre estos valores.

Ser excluido por razones que no tienen nada que ver con el comportamiento es una forma importante de bullying. Este tipo de exclusión debería ir claramente en contra de las reglas en la escuela, en las actividades recreativas y en todos los grupos juveniles. Dicho esto, es importante darse cuenta de que a veces los niños (y los adultos) evitan a alguien debido a su comportamiento hiriente o negativo. En ese caso, el liderazgo adulto es esencial para ayudar al joven a desarrollar habilidades sociales más positivas y a negociar relaciones beneficiosas para todos.

Además de obtener la ayuda de un adulto, un niño o adolescente que está siendo excluido puede practicar cómo pedir unirse a un juego de una manera respetuosa, persistente y poderosa. Empieza por fingir que eres un niño que está jugando con un grupo y quiere dejar por fuera a alguien. Guía a cada alumno para que se acerque y diga con alegría y firmeza: “Quiero jugar”.

Guía al alumno para que actúe de forma amistosa y muestre confianza, sin actuar quejoso ni agresivo. Pregúntales a tus alumnos las razones que otros niños dan para excluirlos. Usa esas razones para que tus alumnos puedan practicar persistir. Por ejemplo, si el motivo es “No eres lo suficientemente bueno”, tus alumnos podrían practicar diciendo “¡Mejoraré si practico!”. Si el motivo es “Ya somos demasiados”, tus alumnos podrían practicar diciendo: “Siempre hay espacio para uno más”. Si el motivo es “Hiciste trampa la última vez”, tus alumnos podrían practicar diciendo: “No había entendido las reglas. Asegurémonos de que esta vez estamos de acuerdo sobre las reglas”. Consulta nuestro artículo: Rechazo y exclusión: cómo proteger a los niños del acoso relacional*.

*La misión de nuestro equipo es traducir todos nuestros programas y recursos al español y trabajamos duro para que cada vez más personas, familias y comunidades de habla hispana puedan beneficiarse con Kidpower. Si te gustaría colaborar con la financiación de este proyecto o conoces algún recurso que podría ser de ayuda, por favor contáctanos: seguridad@kidpower.org

Habilidad #7: Sé persistente para obtener ayuda de adultos ocupados
 

Es importante practicar cómo obtener ayuda de adultos ocupados para que los jóvenes puedan ser persistentes en obtener la ayuda que necesitan cuando hay un problema.

Los niños y adolescentes que están sufriendo de bullying tienen que ser capaces de contar a sus maestros, padres y otros adultos a cargo sobre lo que está sucediendo en ese momento con calma y de manera clara y persistente, incluso si los adultos están distraídos o les contestan mal, y aunque pedir ayuda no haya dado resultado en otras ocasiones. Explica que contar para obtener ayuda no es lo mismo que chismear solo para meter a alguien en problemas. Aprender a usar palabras, lenguaje corporal y tono de voz firmes y respetuosos, incluso estando bajo presión, y a no darse por vencidos al pedir ayuda será un aprendizaje útil para toda la vida.

Según nuestra experiencia, la práctica de qué decir y hacer es útil tanto para niños como para adultos para aprender cómo persistir y obtener ayuda cuando la necesitamos.
Para practicar, pretende ser un maestro, entrenador u otra persona a quién el niño podría acudir por ayuda y apoyo. Diles a tus alumnos quién es la persona que estás pretendiendo ser y dónde podrías estar. Guía a los alumnos a decir, con una voz clara y tranquila: “Disculpa, tengo un problema de seguridad”.

¡Luego pretende estar ocupado e ignora al alumno que está practicando! Guíalo para que insista y diga: “Disculpa, realmente necesito tu ayuda”. Actúa enfadado e impaciente y responde: “Sí, ¿qué pasa ahora?” mientras sigues actuando ocupado.

Guía al alumno para que explique el problema de forma objetiva, sin utilizar insultos y usando una voz tranquila y fuerte. Por ejemplo: “Tenemos un problema de seguridad. Los niños de allá me están insultando y no me dejan jugar. Ya les dije que no me gusta que me insulten y que quiero jugar, pero no me escuchan”. O: “Esos niños están empujándome a cada rato. Traté de alejarme de ellos pero siguen acercándose a donde estoy y no me dejan tranquilo”. Aunque queremos que los niños y adolescentes aprendan a resolver sus problemas por sí mismos, también queremos que pidan ayuda cuando no logran o no son capaces todavía de resolver un problema por sí solos. Deben darse cuenta de que es posible que sus adultos no se hayan dado cuenta de lo sucedido, incluso si estuvimos presentes.

Dales a tus alumnos la oportunidad de practicar persistir, actuando una variedad de reacciones comunes de los adultos. Puedes decir: “¡Ah, qué lindo!”, como si escucharas pero en realidad no prestaras atención a lo que dicen. O responde con comentarios enojados, que minimizan o culpan, como: “¡Estoy ocupado!”, o “¡Resuélvelo tú mismo!”, o “¿Cuál es el problema? ¡Sólo mantente alejado de esos niños!”, o, peor aún: “No seas chismoso”.

Guía a tus alumnos a que obtengan ayuda botando a la basura las palabras hirientes que el adulto difícil que pretendes ser les dijo, diciéndose a sí mismos “Tengo el derecho de recibir ayuda”, apoyando su mano sobre tu brazo para obtener tu atención, y pidiendo nuevamente: “Por favor, escúchame. Esto es importante”. Diles a tus alumnos que a veces los adultos no comprenden. En lugar de darse por vencidos, pueden pedir ayuda nuevamente y volver a plantear el problema con mayor firmeza: “No me siento seguro aquí ya que (repite el problema específico)_______”. O: “Esto me hace sentir mal sobre ir a la escuela. Por favor, de verdad necesito que me escuches”. O, incluso: “Mis padres me dijeron que tengo derecho de sentirme seguro aquí, y es tu trabajo ayudarme”. Ahora cambia de actitud, para que tus alumnos puedan ver que escuchas y comprendes. Di: “¡Oh! Siento haberme enfadado contigo, y me alegra que me estés contando lo que sucede. Cuéntame más y veremos qué podemos hacer al respecto”.

Los jóvenes necesitan saber que, incluso si el adulto a cargo no los escucha o los culpa, que alguien les haga daño no es su culpa. Su trabajo es seguir pidiendo ayuda a los adultos hasta que alguien haga algo para solucionar el problema. Pídeles a los jóvenes en tu vida que siempre te cuenten cuando tengan un problema de seguridad con cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento. Recuerda que es responsabilidad de los adultos crear entornos seguros para los niños y adolescentes bajo nuestro cuidado y ser buenos modelos a seguir para ellos, interviniendo para detener comportamientos inseguros y abogando por su seguridad y bienestar de manera poderosa y respetuosa.

Habilidad #8: Usa la defensa personal física como último recurso
 

One Strong Move (disponible únicamente en inglés) es nuestro libro ilustrado con caricaturas sobre el aprendizaje y la enseñanza de habilidades y estrategias de defensa personal para adolescentes y adultos.

Los niños y adolescentes deben saber cuándo tienen derecho de lastimar a alguien para impedir que esa persona los lastime a ellos. En Kidpower enseñamos que pelear es el último recurso, cuando estás a punto de ser lastimado y no puedes alejarte o buscar ayuda. Antes de enseñar a personas de cualquier edad a pelear, primero nos aseguramos de que hayan practicado con éxito cómo tomar medidas que prevengan y eviten la mayoría de las peleas físicas.

Los problemas de bullying a menudo no son tan claros como otros problemas de seguridad personal. Las familias tienen diferentes reglas sobre dónde trazar el límite. Además, muchas escuelas suspenderán a todos los estudiantes involucrados en una pelea, por lo que los padres deben estar preparados para esta consecuencia.

Aprender defensa personal física ayuda a la mayoría de los niños a tener más confianza, incluso si nunca tienen que usar estas habilidades en una situación de la vida real. La mayor parte del tiempo, el simple hecho de tener más confianza ayuda a los niños a evitar ser elegidos como víctimas. Existen técnicas de defensa personal para el bullying que son diferentes de las técnicas utilizadas para situaciones más peligrosas. Por ejemplo, puedes practicar movimientos de defensa personal para el bullying en el aire, como patear a alguien en las espinillas, pellizcarle la pierna o la parte superior del brazo, o golpear n en el pecho para que la persona haciendo bullying se mueva y puedas correr hacia un lugar seguro. Lee nuestro artículo: Cómo elegir un buen programa de Defensa Personal.

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Traducción de Ana Fernanda Uribe

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Fecha de Publicación: March 22, 2012   |   Última actualización: October 18, 2023

Kidpower Founder and Executive Irene van der Zande is a master at teaching safety through stories and practices and at inspiring others to do the same. Her child protection and personal safety expertise has been featured by USA Today, CNN, Today Moms, the LA Times, and The Wall Street Journal. Publications include: cartoon-illustrated Kidpower Safety Comics and Kidpower Teaching Books curriculum; Bullying: What Adults Need to Know and Do to Keep Kids Safe; the Relationship Safety Skills Handbook for Teens and Adults; Earliest Teachable Moment: Personal Safety for Babies, Toddlers, and Preschoolers; The Kidpower Book for Caring Adults: Personal Safety, Self-Protection, Confidence, and Advocacy for Young People, and the Amazon Best Seller Doing Right by Our Kids: Protecting Child Safety at All Levels.